Comunicación y Cultura

Performance #NiUnaMenos – Frente de Cultura de Nuevo Encuentro

3 agosto, 2015

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El problema de la violencia de género, específicamente la que se realiza contra la mujer, y por el simple hecho de ser mujer, cobró relevancia pública a partir de la difusión de los últimos femicidios. En Argentina, cada 35 horas una mujer muere asesinada por causas vinculadas a la agresión sexista, lo que constituye el fenómeno más extremo de una violencia que forma parte de nuestras prácticas y relaciones cotidianas, y funciona como un mecanismo de disciplinamiento y control social. Pero además, las víctimas de esta violencia son todas las identidades de género y orientaciones sexuales desalojadas de los cánones heteronormativos del sexismo y que se encuentran ancladas en una red de vínculos y prácticas sociales que hacen de los géneros, identidades estáticas y estereotipadas.

En este marco, la masividad de la movilización del 3 de junio así como la viralización de la consigna #NiUnaMenos constituyen hechos que, sin duda, son un punto de anclaje desde el cual exponer el problema que, en cuanto se mantuvo oculto, obstaculizó su discusión y análisis. Pero masividad y viralización no sólo contienen elementos positivos en cuanto construyen visibilidad e instituyen agenda. También homogeneizan, igualan y eliminan contrapuntos.

Sabemos que el espacio ocupado por algunos medios de difusión jugó un rol clave en el proceso de banalización de la convocatoria, de manera singular cuando se incorporaron personalidades como Marcelo Tinelli, Mirtha Legrand, chimenteros y chimenteras, recitadores de canales de noticias y espacios políticos de la derecha nacional que, favorecedores de la construcción de subjetividades machistas -pero por esta vez sensibilizados-, operan constantemente en favor de la construcción de los estereotipos y desigualdades que esta convocatoria tiene que rechazar y discutir. Ellos forman, directa o indirectamente, uno de los espacios donde se construye y fomenta la violencia de género implícita y explícita. Interesante es su sensibilización actual, pero también es preciso señalar que, en las cuestiones profundas, no todos decimos lo mismo cuando aseguramos “Ni una menos”.

11312800_689171624548368_6063803679196201438_oPorque también se sumaron quienes, mientras por un lado afirmaban aquello, por otro lado, en sus manifestaciones públicas, construyen de manera recurrente a la mujer como propiedad del hombre. Así, Mauricio Macri, que se mostró como un aliado de la movilización, había asegurado, poco antes, no creer a las mujeres que se ofenden cuando por la calle un tipo cualquiera les despacha “qué lindo culo tenés”. Aunque después tuvo que disculparse, tales conceptos no se quedan en la retórica, pues se acompañan con acciones, como cuando desde el gobierno Pro se cierran programas que buscan atacar la violencia de género y se suman denuncias por falta de apoyo en ese sentido. O las intervenciones, siempre descarnadas y burdas, del derrotado Miguel del Sel, quien habita hace largo rato los caminos de la descalificación, la discriminación y el culto de la mujer como objeto grotesco de consumo masculino, sumado a sus recurrentes desvalorizaciones, misoginia, homo y transfobia.

Por eso, así como celebramos la amplia difusión, consideramos fundamental trabajar a partir de allí para que el reclamo no sea banalizado y no pierda su filo subversivo y conmovedor de estructuras de pensamiento.

Por eso decimos, también nosotres: ¡Ni una menos!

Pero atentos, atentas y atentes. Pues se trata de profundizar el camino de la inclusión, la igualdad y la diversidad, al mismo tiempo que ubicar en la conciencia social la injusta heteronormatividad sexista.

Con esta línea de pensamiento y acción, y porque la batalla se da en y por la cultura, preparamos una intervención performática desarrollada durante la movilización del día 3 de junio en CABA.

Pero también, porque la batalla se da en y por el Estado, reclamamos la implementación total de la Ley N° 26.485 de Protección Integral a la Mujer, y nos movilizamos no sólo al Congreso sino también al Palacio de Tribunales, ya que el petitorio incumbe tanto al Poder legislativo, como al Judicial.

Con todo, como Frente de Cultura en Nuevo Encuentro, pensamos que las transformaciones y cambios materiales profundos se pelean, se sostienen y se arraigan, cuando se hacen cultura. La cultura como espacio de batalla y sedimento.

En este sentido, contra una política cultural homogeneizadora, colonizada, neoliberal y antipopular, expresada en amplia medida por el Gobierno de la Ciudad, es que nos disponemos a aportar a la construcción de políticas culturales que se constituyan en, y a la vez fomenten, la diversidad, la igualdad, la solidaridad, y se encuentren sostenidas por un proyecto nacional. Políticas para la cultura que desarrollen espacios para cuestionar, para inquietar estructuras, para reflexionar y conmover nuestros modos de ser y nuestras maneras de vincularnos. Y al mismo tiempo, que integren y expresen las voces de los otres, de los diferentes, los raros, los marginados, los laburantes, los invisibilizados, los oprimidos y el pueblo.