Ambiente

¿Buenos Aires Ciudad Verde?

12 junio, 2015

ciudadverdeMCada 5 de Junio se celebra el “Día Mundial del Ambiente”. Para los que vivimos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quizá sea una buena oportunidad para reflexionar acerca del slogan “Ciudad Verde”, que a través de carteles, festivales y spots publicitarios, intenta convencernos del color de una ciudad que no es.

Si de espacios verdes se trata es sabido que la Ciudad está muy debajo de lo que recomienda la OMS en relación a las hectáreas de espacios verdes por habitante. En ese sentido, quizá valga la pena recordar el alto impacto ambiental que tuvo haber alojado en las calles de la Ciudad los autos del TC, sin contar la falta de contenedores de residuos en los barrios del sur, los numerosos conflictos gremiales que el Gobierno de la Ciudad mantiene con las cooperativas de recicladores urbanos y que se expresa en las campanas “verdes” desbordadas de reciclables y otras cosas que los vecinos, desinformados, apurados y sin herramientas, no terminan de entender para qué sirven.

Lo ambiental no refiere solo a un puñado de acciones sueltas, lindas consignas, logos rimbombantes; lo ambiental incluye la dimensión biológica y física, pero que también involucra otras facetas que no suelen ser tenidas en cuenta, como por ejemplo, la cultural, la social, la económica y política. Por tanto no sería sólo verde, sino que a modo de arco iris, y tal como lo expresan los pueblos originarios en sus banderas, el ambiente es multicolor. Y todas estas facetas y colores emergen en forma de participación social y política a través de organizaciones de diverso índole, involucrados en las problemáticas ambientales locales que los afectan directamente. Trabajar con una mirada ambiental requiere un Estado actuando en conjunto con diferentes actores que ejercen sus derechos de participación social y política, ya sea en una escala nacional, provincial o municipal. Pero además, cometeríamos un error si no tenemos en cuenta que la noción de ambiente es, como todos los conceptos, un territorio en disputa permanente. Desde sus inicios ha sido utilizado por los sectores dominantes como una noción apolítica, ideológicamente neutral, como algo puro o ajeno a intereses económicos y sociales; como si el debate sobre el ambiente fuera separable del debate crítico sobre el modo de producción contemporáneo y las relaciones de poder que implica.

Ahora bien, en un escenario como el actual, debemos tener presente este vínculo tan cercano entre la dimensión política del ambiente y el resto de sus aspectos. Si un país no puede gozar de independencia y autonomía para decidir, por ejemplo, qué hacer con sus recursos naturales, no puede participar de la construcción de un sistema sustentable para sus ciudadanos y ciudadanas.

wipalaDurante los últimos doce años, el gobierno nacional realizó la mayor inversión ambiental de la historia argentina, a través de la creación de nuevos organismos, como la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo o el Observatorio Nacional de Biodiversidad (OBIO), la implementación de numerosos programas y la sanción de leyes nacionales de alto impacto en la defensa y en el uso sustentable de la biodiversidad.

En ese contexto, podemos decir que somos un país verde? Por supuesto que no. Falta mucho en materia ambiental, pero empezamos a recorrer un camino que nunca se había recorrido en la Argentina. El fortalecimiento de la integración regional, a través del MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC, también influyó positivamente en materia ambiental, ya que colaboró en la recuperación de la autonomía y soberanía nacional, indispensables a la hora de defender nuestro patrimonio natural y cultural.

Otro de los principales logros de la última década es la reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, invadidas por el Reino Unido y amenazadas por la depredación de los recursos naturales, la sobrepesca y otras actividades extractivas ilegales practicadas en el Mar Argentino.

La causa Malvinas, al igual que la de la cuenca Matanza Riachuelo, es una apuesta a futuro. Un trabajo no apto para ansiosos, que requiere perseverancia y sobre todo, mucha vocación por reconstruir lo que otros, durante muchos años, destruyeron. Por eso, luego de un nuevo Día Mundial del Ambiente, podemos decir que tenemos ambiente porque tenemos Patria.