Educación

El Encuentro de Educadores Populares, un espacio barrial de intervención política y educativa en la Ciudad

9 septiembre, 2014

Este artículo es una primera sistematización de la construcción colectiva de una experiencia educativa barrial; un tipo de práctica pedagógica que constituye un desafío para quienes vienen de una trayectoria académica en el campo de la educación, como para los voluntarios y militantes que se vuelcan a los espacios crecientes de apoyo escolar o educación popular. El planteo de un espacio educativo comunitario “en los bordes” de la escuela, no como una alternativa a la escuela sino como un aporte a la construcción de la educación pública, popular y democrática.


 Una experiencia educativa situada

En los últimos años han empezado a concretarse a nivel nacional algunas transformaciones políticas que asumen la educación como un derecho social y al Estado como su garante. Este enfoque no se ve reflejado en la Ciudad de Buenos Aires que, a contrapelo, carece de norma educativa que se ajuste al cambio de paradigma educativo que significó la Ley de Educación Nacional del 2006 y, en los últimos años, está sometida a un proceso de desregulación y mercantilización progresiva; la escuela pública de la jurisdicción de más alto PBI per cápita del país ve reducidas las oportunidades que ofrece a los sectores más postergados de la sociedad.

Producto de una evidente desigualdad, observamos cómo en las barriadas populares del sur de la Ciudad existe una significativa falta de oferta escolar pública (fundamentalmente en la educación maternal) y un importante déficit de vacantes en salas de 3 y 4 años, al mismo tiempo que se observa el desmantelamiento de los programas socioeducativos de la CABA y un sinnúmero de obstáculos para el desarrollo de los nacionales.

Educación (6)-EditarDe este modo se construye un escenario donde, a diferencia de lo que ocurre en otras jurisdicciones nacionales, quienes apostamos a la escuela pública como territorio de la mejor educación para las mayorías debimos retomar en la CABA la posición de resistencia a las políticas educativas oficiales, de neto corte neoliberal. Esta situación nos encontró a un grupo de educadores, nucleados por la militancia político partidaria, con la necesidad de crear en “las orillas” de las escuelas espacios de acompañamiento que contribuyan a mejorar las trayectorias educativas de los chicos, chicas y adolescentes de la ciudad.


La conformación del Encuentro de Educadores Populares

Ya desde 2011 un grupo de jóvenes militantes barriales del partido Nuevo Encuentro empezaron a funcionar en espacios de apoyo escolar en locales partidarios y comunitarios en los barrios de Constitución, Balvanera y Villa Lugano. En coordinación con la Comisión de Educación de dicho partido se delineó un plan de trabajo para diseñar cómo sostener y ampliar los espacios educativos que permitieran albergar a más jóvenes.

Surge así el primer Encuentro de Formación de Formadores Populares que logra congregar a los primeros 40 futuros educadores que, a partir de distintas estrategias, pudimos identificar las demandas educativas que iban a constituir nuestros puntos de partida; al mismo tiempo buscamos consensuar una visión común sobre el valor de la escolarización y del conocimiento, en tanto derecho social (del que suele excluirse a las clases populares), y a la vez descubrir herramientas metodológicas que nos permitan acompañarlos y construir con ellos y sus familias nuevos vínculos con la escuela.

Los espacios educativos que se iniciaron con “apoyo escolar” se abrieron a nuevas posibilidades al incorporar momentos de recreación, juegotecas, talleres de lectura y plástica, espacios de experimentación científica, escuelitas de fútbol, ajedrez. También logramos organizar otras acciones vinculadas a la construcción de ciudadanía A su vez, la incorporación de algunos psicólogos y psicopedagogos nos permitió abordar y dar un primer nivel de contención a chicos y jóvenes que presentaban problemáticas de abuso, consumo, violencia, orientando a sus familias a buscar la ayuda de las instituciones específicas.

A lo largo del 2013 logramos realizar diversas instancias de formación, intra partidarias y también en coordinación con el Ministerio Nacional de Educación. Así llegamos a la actual conformación de la red[1] que incluye a 6 organizaciones comunitarias que articulan la presencia en 20 barrios de la CABA. Con oscilaciones en distintos momentos del año hemos logrado convocar a casi 300 chicos y adolescentes, y a 60 militantes que sostuvieron el trabajo educativo y de talleres.

edepLos chicos que “fracasan en la escuela”. Sus experiencias de aprendizaje y sus condiciones de producción

Identificamos colectivamente algunos de los rasgos de la población que se acercaba a nuestros espacios en demanda de apoyo escolar. Podríamos destacar como principales:

  • Son familias con problemáticas habitacionales, por falta de garantías inmobiliarias o salarios en blanco. Esto se debe a que trabajan en condiciones de informalidad, precariedad, y frecuentemente se sostienen a partir de subsidios o planes sociales.
  • Muchas familias provienen de países limítrofes, y muchas veces diferentes núcleos familiares comparten un mismo hábitat, viven en condiciones de hacinamiento y sin acceso a servicios básicos.
  • Dichas condiciones habitacionales aparecen asociadas a otras problemáticas como la circulación de drogas y la prostitución al interior de la misma comunidad habitacional.
  • Estas situaciones son más frecuentes en el sur de la ciudad pero en casi todos los barrios es posible detectar la existencia de sectores vulnerables.
  • Las condiciones de vida en las villas son aún más indignas ya que no hay red de electricidad, ni sistema de agua corriente ni cloacas; tampoco cuentan con gas natural. Los suelos están contaminados, por lo que se deduce que el agua también. Llegan muy pocas líneas de transporte, lo que hace dificultoso el acceso a la salud (no hay hospitales cercanos) y, más aún, la resolución de situaciones de emergencia.

El trabajo cotidiano nos permitió identificar algunas problemáticas educativas comunes. Son mayoritariamente estudiantes de la educación pública que se caracterizan por la repitencia y la sobreedad (han superado la edad que se considera adecuada para permanecer en un año o nivel escolar). Las dificultades para comunicarse con los docentes, el bloqueo ante las situaciones de escritura, la vergüenza de leer en voz alta, la desconfianza hacia sus propias capacidades, revelan la disminución de la autoestima producto de cierta naturalización de una sucesión de “fracasos escolares” con los que la educación tradicional suele estigmatizar a las clases populares, sin tomar nota de que se trata, en todo caso, de un fracaso institucional. También podemos apreciar que muchos demandan espacios barriales de apoyo escolar ya que su familia no cuenta con condiciones para acompañar sus trayectorias escolares. La mayoría de los adultos con los que conviven no ha terminado la escolaridad obligatoria, incluso las madres no tienen completado el nivel primario. Los que viven en casas precarias u hoteles, en condiciones de hacinamiento, también carecen de “ambiente de estudio”.

Esta caracterización fue construida por los jóvenes educadores barriales y constituye un ejercicio de práctica reflexionada que los va formando en una lectura crítica de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y que a su vez les permite encontrar los vínculos con otros procesos y prácticas sociales. Fuimos completando esta caracterización, entendiendo a estas chicas y chicos como parte de los sectores afectados por las políticas públicas que han gobernado esta Ciudad en los últimos años.

El enfoque surgido de estas reflexiones fue orientando las acciones a desarrollar; quedó así planteada la necesidad de trabajar en dos planos: al interior de los propios espacios educativos y en el espacio público. Las trayectorias educativas de los chicos de clases populares tuvieron un lugar central. Simultáneamente en el campo de lo público, y partiendo del encuentro entre las organizaciones de la Red, trabajamos para profundizar la identificación sobre demandas con respecto a la escolaridad, articulando iniciativas junto con las familias y otras instituciones del barrio.

Hacia una concepción pedagógica popular que dialoga con la educación pública

Una de las reflexiones centrales a la que nos ha guiado nuestra práctica ha sido la de repensar por qué decimos que nuestras prácticas se inscriben en la educación popular y cuál es la relación que nos proponemos tener con la escuela pública.

Educación (5)-EditarFrente a la disyuntiva entre dos corrientes, una que entiende al sistema educativo como un eficaz aparato de reproducción de la ideología dominante; y la otra sosteniendo la problematización de dicha concepción, planteando que la escuela pública es un territorio en disputa y no sólo un dispositivo estatal de disciplinamiento social y un espacio de homogeneización cultural, desde nuestras prácticas advertimos que el acercamiento de los chicos y sus familias a nuestros espacios educativos llevaba implícita la esperanza de que los ayudáramos a reinsertarse en las escuelas. ¿Por qué si la escuela tradicional intenta arrasar la riqueza de identidades culturales diversas en nombre de lo “normal” o lo “socialmente validado”, las propias familias de clases populares con las que trabajamos reclaman por ser incluidas?

El hecho de estar insertos en el trabajo barrial nos obligó a contextualizar estos debates. Desde nuestra perspectiva vemos que, en los últimos años se viene dando un proceso que pone a la escuela pública como un lugar de prestigio y símbolo de ampliación de derechos sociales, así como también un espacio donde producir aprendizajes significativos.

Desde este enfoque fuimos arribando a la idea de que una concepción pedagógica que se asume popular no puede estar desvinculada de las luchas por la inclusión educativa, siempre que dicha inclusión sea entendida en clave de derecho, exigiendo al Estado su lugar de garante. En tal sentido, intentamos trabajar situando a los chicos y a sus familias como sujetos de derecho – no como sectores meramente carenciados – y tratando de que las experiencias que les proponemos contribuyan a develar los derechos que subyacen a sus necesidades educativas, laborales, sanitarias, habitacionales y a organizarse para demandar su plena vigencia a las instituciones del Estado que deben garantizarlos.

Situados en la Ciudad de Buenos Aires, donde se han reinstalado políticas educativas que, más que expandir, limitan el derecho a la educación de las mayorías (como lo pone de manifiesto la última modalidad de inscripción “online” que ha dejado sin vacantes a miles de chicos), entendemos que un proceso educativo que se pretende popular debe incorporar en sus contenidos la defensa de la escuela pública. Como Encuentro de Educadores Populares nuestro compromiso con la educación emancipatoria es contribuir desde los barrios defendiendo la escuela pública como parte de la lucha por expandir los derechos y a trabajar por “cambiarle la cara”[2], por hacerla cada vez más popular y democrática.


[1] Las organizaciones que articulan en la red son: Educadores desde el Sur; Organización Popular Hormigonera; El Club de la Tarea; Asociación Civil Aprender Educando; Espacio Cultural Pompeya; Cooperativa Tirando el Centro; Los barrios donde hay espacios educativos desarrollando actividades: Constitución – Parque Patricios – Villa 31 – Saldías – Oculta – Villa 20 – Barrio Fátima – Balvanera- Palermo – Paternal – Barrio La Carbonilla – Barrio El Playón de Chacarita – Barrio Mitre de Saavedra – P. Chacabuco – Flores – Villa 1.11.14 – Pompeya – Caballito- Abasto- Boedo.

[2] FREIRE, Paulo (1999). “La educación en la ciudad”. Segunda edición, México, Siglo XXI editores.