Derechos humanos, seguridad y convivencia

ENTREVISTA A SABINA FREDERIC: “EL AUMENTO DE EFECTIVOS EN LOS BARRIOS POBRES, SOLO AUMENTA LA ESTIGMATIZACIÓN Y CRIMINALIZACIÓN”.

21 junio, 2018

Charlamos con Sabina Frederic (Dra. en Antropología Social, Profesora Investigadora UNQ-CONICET) sobre la el rol de la Gendarmería en los barrios del sur de la Ciudad, de la creación de la nueva Policía de la Ciudad y la intención del Gobierno Nacional de involucrar a las Fuerzas Armadas en seguridad interior.

 

  • En el año 2016 comenzó el proceso de traspaso de la Policía Federal y de la Metropolitana a la órbita de la Ciudad que culminó en la creación de la nueva Policía de la Ciudad. ¿Qué opinión tenes al respecto?

La fusión de la Policía Metropolitana con la Policía Federal es muy conflictiva. En mi opinión, el proceso de unificación va a llevar mucho más tiempo y creo que eso no fue considerado. En este sentido, es importante resaltar que a la nueva Policía de la Ciudad se la ha forzado a operar como si ya fuera una Policía conformada y no lo es. En el trabajo policial son muy importantes las relaciones de cooperación y coordinación entre los efectivos: una experiencia de trabajo en común y de compartir ciertos códigos de trabajo. Si eso no existe, se producen una serie de descoordinaciones. La creación de esta nueva policía es muy reciente y la policía ha demostrado que no puede intervenir a la altura de otras fuerzas.

Horas antes de que comenzará la segunda sesión por la Reforma Previsional en el Congreso, en la cual tanto el Gobierno Nacional como el Local decidieron colocar las vallas a 200 metros en vez de a 100 metros, alejando mucho más a la gente. Un grupo de efectivos de la Policía de la Ciudad estaban del otro lado de las vallas acomodándose las protecciones entre ellos. Eso demuestra que no es un problema de formación sino de falta de gestión y de conducción de la fuerza. Esta nueva Policía no tienen protocolos de actuación de cómo responder ante estas situaciones y deben evitar ponerse en contacto con los manifestantes, al igual que los tiene Gendarmería.

Creo que es importante no anular todo lo que viene del pasado, la Policía Federal tenia cuerpos de protección especial creado por el Gobierno anterior, este fue el primer cuerpo desarmado que se ocupaba de contener protestas. Este cuerpo tenia entrenamiento permanente y no utilizaban armas. Esta división fue partida con el traspaso, una parte quedo debilitada en la Federal y otra paso a la órbita de la Ciudad. Estas prácticas deberían incorporarse a la nueva policía o acaso ¿todo lo que se venía haciendo ya no sirve?

  • Al principio hiciste referencia al Plan Cinturón Sur en la Ciudad ¿Qué balance haces sobre esta experiencia?

Esa experiencia tiene muchas facetas. En primer lugar creo que la Gendarmería esta en un lugar en el que debería estar la Policía de la Ciudad, pero como los gobiernos no confían en su propia policía terminan recurriendo a Gendarmería. Esta es una fuerza militar, que tiene una preparación vinculada a otro tipo de intervenciones.

Hubo un episodio trágico, tras el cambio de gobierno, donde un grupo de gendarmes reprimió a una murga barrial. En ese momento, sólo había 30 gendarmes en lo que era la jurisdicción de la 1-11-14 . Eso da cuenta de cómo las decisiones políticas terminan generando conflictos. De todas formas, quiero aclarar que eso no les quita responsabilidad a los gendarmes que les dispararon a los chicos.

En este proceso, hubieron aciertos y desaciertos, también hubieron gendarmes que se adaptaron y otros que no. Pero la pregunta que hay que hacerse es si tiene que haber tanta cantidad de efectivos en los barrios más pobres de la Ciudad. Yo creo que no, porque eso solo aumenta la estigmatización y criminalización.

Desde el año 2011 hay una redistribución de la fuerza pública: la Gendarmería que estaba en la frontera y la Prefectura en las aguas es relegada a la Ciudad de Buenos Aires, generando una hiperconcentración de gendarmes y prefectos en los barrios ubicados en el sur de la Ciudad . Esta situación, que había disminuido en el gobierno anterior, fue potenciada por el Gobierno actual, aumentando la cantidad de gendarmes que había a los comienzos del Plan Cinturón Sur. En el medio, estas zonas -consideradas como las más conflictivas y estigmatizadas- se vieron saturadas de Policías. En esos lugares la Policía de la Ciudad no tiene casi intervención y eso, por un lado, es positivo ya que ha demostrado estar incapacitada para intervenir en ciertos procedimientos. Un ejemplo claro fue la manifestación por la aparición con vida de Santiago Maldonado, el procedimiento que utilizaron fue catastrófico y pensado para producir amenaza.

Entre el año 2001 y 2016, la tasa de encarcelamiento en nuestro país creció un 95%. De ese porcentaje, el 75% de las personas fue detenida por cometer delitos en la vía pública. Eso se traduce en más policía mirando gente a ver que hace. El aumento de policías en la calle aumenta las condiciones de desigualdad. Sin ir más lejos, el Jefe de la Policía Bonaerense y el de la Federal dijeron -hace poco- que hay más delitos debido al aumento de la pobreza. En este sentido, es un problema que el Estado aparezca en esos lugares con la embestidura del uniforme, armada y con la capacidad que tienen los policías de interpretar el hecho criminal “in situ”. No se puede abordar un problema social con más policías.

  • ¿Cuál es tu opinión respecto al anuncio del Gobierno Nacional de intensificar la seguridad interior mediante el uso de la Gendarmería y la Prefectura?

No estoy de acuerdo con esa medida. Nuestras fuerzas armadas intervinieron en Haití y fueron parte del proceso de desarme en Colombia y, además, atienden en catástrofes. Es verdad que no hacen lo que es su función principal porque estamos en tiempos de paz. Hay un error en creer que porque las fuerzas armadas no están en guerra hay que hacerlas intervenir en cuestiones de seguridad interior. Hay un elemento central: no hay casi países en el mundo que no tengan fuerzas armadas. En este sentido, nosotros no tenemos la amenaza del terrorismo internacional. Esos países que cita Patricia Bullrich -Estados Unidos, Francia e Italia- son parte de la OTAN, por lo que están en un conflicto internacional con algunos países de Oriente. Los militares esos países no son ajenos a ese conflicto. Pero, en nuestro país, no tenemos esa amenaza y no tenemos que inventarla ni crearla o acercarla a nuestro territorio. Ya cuando intervenimos en el Golfo tuvimos consecuencias en nuestro territorio.

Las experiencias de militares interviniendo en asuntos de seguridad interior fueron un desastre para la propia institución y la desprofesionalizo. Tal es el caso de México y Colombia.

El Estado puede hacer el uso de la fuerza legitima, ese uso de la fuerza legitima está distribuido entre varias instituciones: las fuerzas de seguridad federales, las provinciales y las fuerzas armadas. Eso es un equilibrio. Las fuerzas armadas son también una fuerza de contrapeso de las otras fuerzas. Es importante que no sean débiles porque, si pasará algo como lo del 2013 donde las policías locales hicieron huelga en varias provincias- podemos recurrir a la gendarmería. En Brasil, por ejemplo, no hay gendarmería y cuando hay paro de la policía debe intervenir el ejercito. Tener fuerzas armadas significa tener una fuerza de alzada ante un posible conflicto con otras fuerzas.