Gobierno y Participación

¿QUÉ HACEMOS CON LAS COMUNAS?

7 junio, 2018

María Suarez (MS), Diego Sokolowicz (DS) y Laureano Bielsa (LB) son comuneros por Unidad Cuidadana de las comunas 3, 2 y 14 respectivamente. Desde su rol comparten la preocupación por el devenir de las comunas de la Ciudad. En este sentido,  redactaron un documento que analiza la actualidad y desafíos de las comunas como ámbito “sui generis” de representación política, y de sus pilares fundamentales: la descentralización y participación ciudadana en la Ciudad de Buenos Aires .

–     Ustedes expresan en el documento que el sistema de comunas de la Ciudad de Buenos Aires no funciona como debería. ¿A qué motivos atribuyen esa situación?

DS: Existe un debate sobre ¿Cómo deberían funcionar idealmente las comunas?, es decir, ¿cuál sería la dinámica esperada de un cuerpo colegiado, integrado por representantes electos de diversos partidos políticos, y por lo tanto con intereses y objetivos divergentes, por no decir contrapuestos? Y por otra parte, ¿qué nivel de autonomía deberían tener las juntas comunales respecto de la autoridad central? Las comunas, a pesar de no ser equiparables legalmente a los municipios provinciales (no pueden recaudar impuestos, no legislan, no poseen tribunal de faltas y por lo tanto no pueden ser consideradas como un nivel administrativo específico[1]), fueron concebidas para hacerse cargo de tareas similares, equiparando a su vez la figura del Jefe de Gobierno de la Ciudad -otro cargo sui generis– a la de los gobernadores provinciales.

Desde nuestro punto de vista, estos problemas de origen y la falta de previsión sobre el funcionamiento real de las comunas en la Constitución de la CABA y en la Ley 1.777, sumados a la aversión del PRO por crear instancias de participación ciudadana y su voluntad de destruir el sistema de comunas como tal, trajeron como resultado hasta la fecha una creciente dificultad para avanzar con el proceso de descentralización, y tienen como único destino posible un nuevo consenso público, funcional a la antipolítica: las comunas no sirven para nada.

–     Sabemos que desde su origen hasta la actualidad hubieron distintas iniciativas, tanto para recortar o para ampliar las competencias comunales, ¿Por dónde creen ustedes que se puede desarrollar una alternativa viable para el desarrollo de las comunas?

LB: Todo proyecto, toda discusión planteada por parte de nuestro espacio político acerca del tema comunas requiere en primer lugar un consenso respecto de cómo imaginamos una descentralización exitosa, para poder inmediatamente después preguntarnos: ¿qué definiciones políticas nos acercan a ese objetivo? Por supuesto, este debate tiene que estar atravesado por una convicción: que nuestro espacio quiere y puede gobernar la Ciudad de Buenos Aires, y que tomar decisiones o proponer planes insustentables basados en una coyuntura específica es irresponsable y políticamente equivocado.

Desde nuestro punto de vista, la distinción de tareas y funciones entre comuneros del oficialismo y la oposición, la diferenciación de la imagen institucional de las comunas respecto del gobierno central, el fortalecimiento de los consejos consultivos como ámbitos de participación ciudadana exentos de distorsiones por parte de los presidentes de junta, la transparencia en la información y en el manejo presupuestario y una mayor fluidez del vínculo entre comuneros, legislatura y poder ejecutivo central pueden ser la base para empezar a discutir y definir una perspectiva común de real descentralización y participación ciudadana.

–          ¿ Está en condiciones la política porteña para dar esa discusión?

MS: El gobierno de la ciudad, en una suerte de extorsión (como la definió en su momento el legislador Gabriel Fuks), plantea que abrir un debate sobre el carácter de las comunas implica llevar a la eliminación de los cargos de comuneros. Por otro lado, silbar bajito y continuar avalando con nuestra participación un sistema claramente ineficaz sólo puede llevar, tarde o temprano, a un mayor distanciamiento entre la sociedad y la política, y a un desprestigio de la figura del representante político local. Resulta por eso necesario que desde el bloque de Unidad Ciudadana podamos plantearnos un horizonte común, una mirada compartida sobre el rol de las juntas comunales y sobre la importancia que le asignamos al proceso de descentralización, para a partir de allí establecer un plan de acción coherente, tendiente a fortalecer la institucionalidad comunal.

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[1]Ver “Posiciones institucionales y doctrinarias” en Muiños, María Rosa, Comunas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2016.