Notas e informes

“El deporte incluye, transforma y hace parar a los chicos y las chicas de otra manera en la vida.”

17 mayo, 2018

Entrevista a Monica Santino: entrenadora principal de La Nuestra, proyecto deportivo de futbol femenino en la Villa 31.

– ¿Cómo describirías la relación de la Ciudad de Buenos Aires con el fútbol?

Con el paso de los años, el fútbol quedó profundamente arraigado a las costumbres y a la cultura de la Ciudad. Los estadios de fútbol determinan barrios. Si uno ve en Boca, River, Huracán, San Lorenzo y como en torno a esas canchas se fueron armando las hinchadas, es un proceso muy interesante para pensar la construcción de identidad en la Ciudad.

Hay algo más reciente como fenómeno, por ejemplo, San Lorenzo tiene un grupo de muralistas que se llama “Grupo artístico de Boedo” y en un radio de 20 o 30 cuadras hay un conjunto de murales con la historia de jugadores del club. Hay una pintada de un jugador amateur en una esquina que nadie sabe quien és, que aparentemente murió joven cuando ni San Lorenzo ni el fútbol argentino eran profesionales. Caminás un par de cuadras y te encontrás con el mural del Lobo Fischer, de “la palomita” de (Roberto) Telch, de Bernardo Romeo, de Héctor Scotta yendo a la cancha con su hijo Leonel Scotta.

El fútbol es muchísimo de lo que somos, de la identidad y forma parte del armado de la Ciudad. De eso formamos parte mujeres y varones. Las mujeres también tenemos historias para contar. Por eso, creemos que es sumamente pretencioso pensar que las mujeres estamos afuera de ese fenómeno, porque de una u otra manera hemos participado y quizás las historias están invisibilizadas, a partir de esa idea de que el fútbol es solamente de varones.

– Hace algunos días vimos el tratamiento que desde TyC Sports hicieron del regreso de Serena Williams a las canchas -“Serena vuelve recibida de mujer”- ¿Qué expresa esa forma de tomar su regreso?

La cobertura de TyC Sports sobre Serena Williams es profundamente patriarcal, conciben que una mujer tiene como única meta la maternidad y que lo único que la “convierte en mujer” es ser madre. Esa unión entre maternidad y mujer está inscrita en la cultura desde hace siglos y un canal deportivo que siempre pone el acento en la identidad masculina, formada en siglos y siglos de patriarcado, pone en evidencia cuál es la línea de pensamiento con respecto a la mujer y al deporte. Serena es una deportista enorme, que ganó todo lo que tuvo por delante, una carrera deportiva que supera la de muchos varones, a partir de sus triunfos, conquistas, torneos.

Una vez más, es pensar los cuerpos de las mujeres en esa única función, que es la materna. A nadie se le ocurriría decir que Leo Messi se “recibió de hombre”, en alguna de las tres veces que fue padre. Siempre que se cubre a la mujer que triunfa en el deporte de alto rendimiento, la mirada está puesta en “todo lo otro que tendría que hacer (que obviamente, es “lo que corresponde”)” y no esto que hace. Esa mirada de TyC acentúa esta idea. Para ellos las mujeres en el deporte tenemos cabida por un rato, hasta que tengamos que ser madres. Es un canto al patriarcado y a las creencias muy fuertes que sostienen los discursos con respecto a nuestros cuerpos y lo que podemos hacer y lo que no.

Si faltaba algo, es tomado en el caso de una tenista que además de ser mujer, es negra que no pertenece a la élite tenística y que a sufrido discriminación en muchísimos lugares y sitios. Sólo pone de manifiesto el pensamiento de gran parte del periodismo de deportivo cuando cubre noticias sobre las mujeres.

– ¿Cómo se puede deconstruir?

Esas ideas se deconstruyen ampliando las bases de acceso al deporte para las mujeres. Saliendo de los deportes tradicionales, que a priori se entienden que “son los que podemos practicar”, como el patín, el jockey o la danza. Hay otras posibilidades de movimiento. Incentivando el derecho al juego y pensando en el sistema educativo, en cómo se da educación física. Eso también es fundamental, porque allí se va construyendo esa idea de “a qué cosas jugamos las mujeres” y “a qué cosas jugamos los varones”, esos roles también se pueden invertir. Hay un largo trabajo en la deconstrucción de estereotipos de género dentro del juego y si lo logramos habremos dado un gran paso en otras áreas. Una piba empoderada desde temprana edad, sabiendo que puede caerse, rasparse las rodillas y que por eso no es menos mujer, va a ser una piba empoderada en un derecho clave que tiene que ver con el cuerpo. Eso ya es un avance importantísimo con respecto a la violencia de género.

El aporte del deporte en la lucha del movimiento de mujeres, entra por ese lado. Deconstruir forma parte de una gran tarea que debemos darnos en clubes, en instituciones intermedias, en asociaciones civiles y en escuelas, que es donde está el deporte organizado. Hay que lograr que haya más entrenadoras mujeres y que más mujeres formen parte de las comisiones directivas, en los lugares donde se toman decisiones con respecto al deporte. Mujeres con conciencia de género, no alcanza con ser mujeres solamente. Me parece que la conciencia de género es una tarea que debemos darnos con respecto a los deportes en general, en todos los ámbitos donde hay mujeres participando y protagonizando situaciones.

– ¿Cuál es el rol que debe cumplir el estado en la relación géneros y deporte?

Creo que el rol del Estado es fundamental, hay leyes que quedan en el cajón y no se cumplen. La Ley Nacional del Deporte, que se sancionó en el 2015 y que no se terminó de reglamentar, tiene párrafos importantes en relación al empoderamiento de las mujeres en el deporte: alentar la práctica deportiva; que estén en lugares de toma de decisión en ámbitos deportivos -la paridad de género en las comisiones directivas y en las confederaciones de deporte-. El estado es clave a través de las distintas herramientas como pueden ser las leyes o a través de programas o de capacitaciones, que promuevan la igualdad en el deporte. Fundamentalmente creo que tiene dos roles importantes respecto a esto, uno es lo que tiene que ver con la educación en el deporte y otro con intervenir en los lugares de la vida cotidiana donde se hace deporte en la Ciudad de Buenos Aires.

– ¿Cómo interpretás lo que pasó con los abusos que salieron a la luz de los chicos de las pensiones deportivas? ¿Cuál debería ser la intervención del estado para prevenir en estos casos?

Los escándalos que estallaron con respecto a las pensiones deportivas en los grandes clubes, como Independiente, lo que deja en evidencia es la ausencia de regulaciones del Estado en el mercado del fútbol.

El interés por los futbolistas se da desde edades muy tempranas, sólo mirado desde lo económico. Se busca que represente al club, que lo haga bien y que con eso el club gane plata. Se descuida por completo la parte humana y el crecimiento, no se tiene en cuenta que en general son pibes que vienen de lejos, que están lejos de sus familias y sus casas, que sufren el desarraigo.

No basta con que vayan a la escuela y entrenen. Tiene que haber una normativa exigida y acá el Estado tiene un rol muy importante en proteger a los niños, niñas y adolescentes en su integridad. Eso compete su educación sexual integral, su bienestar y en que crezcan como deportistas en las mejores condiciones.

Las pensiones no deben ser de ninguna manera un lugar donde se amontonen, para que salga “un crack” que salve el club y lo llene de dinero. Esa lógica mercantil está destruyendo el fútbol en muchísimas de sus facetas y lo peor de todo es que descuida a los más importante que tiene, que es el futbolista. Se lo descuida en esa edad y después en su adultez poniéndolo en el medio de cantidades de intereses, donde muchas veces es despedazado y esas ganas de jugar y ese derecho a jugar, se va perdiendo y diluyendo en intereses que son enormes y que le pasan por encima de la cabeza a la mayoría. Lo que significan los representantes, las empresas, los medios de comunicación, los clubes mismos, la AFA, etc.

La intervención del estado es fundamental en cómo se protege a los que serían futuros deportistas, en condiciones de vivienda y alojamiento dignas. Respetando todo lo que tiene que ver con la protección de niños, niñas y adolescentes, que la legislación argentina es muy buena en eso. No puede ser que haya una especie de agujero y nebulosa, en la que no se vea lo que está ocurriendo con los pibes y el Estado no los proteja.

– ¿Cómo impacta el deporte en un barrio popular y cómo cuando se le incorpora perspectiva sobre los géneros?

El deporte en un barrio popular, en los barrios más vulnerables de la Ciudad es algo clave. Nosotras creemos que muchas veces el concepto de deporte social hay que revisarlo, porque no significa solamente tirar una pelota y que los chicos y las chicas jueguen un rato a lo que sea, y después tener una foto de un campeonato. Sino, alentar políticas de largo plazo, porque el deporte incluye, transforma y hace parar a los chicos y las chicas de otra manera en la vida.

Es una herramienta de empoderamiento colectivo fantástica y por eso es un muy buen lugar para aprender derechos. Los mejores clubes tiene que estar adentro de los barrios o pegados a ellos, como herramienta de prevención ante muchísimas cosas que pasan después, cuando hay pibes y pibas con la vida completamente destrozada porque no hubo oportunidades o porque la violencia que se sufre por esa falta de oportunidades es casi desde el inicio de la vida. Si no tienen un horizonte, no tienen un norte, no pueden estudiar, no están adentro sino que están completamente afuera. El deporte te trae para adentro al entender que podés ser mejor persona aprendiendo reglas, podés transformar tu barrio colectivamente. Los deportes de conjunto te enseñan el cooperativismo mejor que ninguna otra instancia.

En el caso particular de las mujeres es doble la función, porque el deporte te para en un lugar donde difícilmente después te conviertas en víctima de violencia. Porque estás parada en tus derechos, sabés a dónde vas, sabés lo que querés y nadie te va a llevar por delante. El deporte también te saca de la idea que hablábamos antes de que la maternidad es el único horizonte, te ayuda a entender que tenés otro cuerpo, que podés transformar las cosas que te rodean y que lo podés hacer con más gente. Esa idea del individualismo se va dejando de lado.

El deporte tiene alto impacto en los barrios y de parte del Estado también debería haber políticas que alienten proyectos de estas características en el largo plazo. Que no sea sólo el sostén de un colectivo, en una organización social. Sino, ver cómo podemos hacerlo perdurar en el tiempo, diseñarlo todavía mucho mejor, y que cada vez más pibes y pibes estén adentro y no afuera.