Educación

DENUNCIAN QUE EN LA CIUDAD NO APLICA LA LEY DE EDUCACIÓN SEXUAL

3 mayo, 2018

A 12 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) de la Ciudad, su aplicación es muy restringida. El Ministerio de Educación de la Ciudad delega su implementación en algunas ONG y no se garantizan desde el distrito los materiales ni la formación para los y las docentes.

Es que la ESI se aprobó en el 2006, un par de meses antes que la Ley Nacional y un año antes de que Mauricio Macri fuera electo en su primer mandato como Jefe de Gobierno porteño. A partir de ese momento, la reciente implementación de la ESI quedó suspendida como política pública de la Ciudad, dejó de articularse con el Programa Nacional de Educación Sexual Intregral y los únicos materiales didácticos de ESI entregados a las escuelas porteñas, entre los años 2006 y 2015, fueron los realizados y distribuidos a través de los organismos nacionales.

Desde el gobierno de la Ciudad  sólo se han realizado convenios con algunas pocas organizaciones no gubernamentales para que den talleres en ciertas escuelas públicas. Además, estos escasos espacios están en general centrados en contenidos ligados a lo biológico, dejando de lado la integralidad propuesta por la ley. Con esta limitada implementación  parece que sólo se interpretan los artículos 7 y 8 de la ley, según los cuales las instituciones tienen libertad para acordar los contenidos educativos, y se deja sin efecto los artículos realmente potentes de la Ley, que generarían nuevas prácticas pedagógicas con incidencia en la integralidad de los contenidos.

La ESI es una de las leyes fundamentales del cambio de paradigma en relación a la niñez y la adolescencia ya que se inscribe en la consideración de los niños, niñas y adolescentes en tanto ciudadanxs, sujetos de derecho, y se les reconoce como sujetos sexuadxs. Es una política que propone acompañar a los chicos y chicas en la construcción de su identidad, desde el amor y el cuidado por el propio cuerpo, y el de los demás; buscando evitar los diferentes tipos de violencias relacionadas a estos temas, rompiendo estereotipos. Esta Ley que surgió desde la demanda de los movimientos feministas y de las organizaciones por los derechos de la niñez y la adolescencia.

La política ESI depende del Ministerio de Educación de la Ciudad, que debería articular los contenidos de manera centralizada para asegurar la implementación en todos los establecimientos educativos de la Ciudad, brindar los materiales, formar a todos los y las docentes de manera permanente, etc. Sin embargo no se ha siquiera  creado el Programa de Educación Sexual Integral en el organigrama del Ministerio de Educación de la Ciudad, lo que demuestra el poco interés por la implementación de esta Ley. En relación a la formación docente, en la actualidad, existe un solo post titulo de ESI en los profesorados de la Ciudad, que se brinda en Joaquín V. González, con vacantes insuficientes para la demanda existente.

Como contracara a esa no implementación estatal podemos rescatar a una gran cantidad de actorxs comprometidxs con la ley, que se forman, elaboran materiales propios, construyen espacios de discusión sobre los alcances, los obstáculos, las resistencias, las diferentes miradas sobre esta política que debería ser universal. También las y los estudiantes reclaman su implementación, el año pasado en el marco de las tomas de colegios secundarios, uno de los principales reclamos fue justamente la implementación de la ESI. La respuesta del ejecutivo fue criminalizar la protesta estudiantil.

En este contexto el jueves 27 de abril el bloque Unidad Ciudadana realizó en la Legislatura porteña, una jornada para pensar las limitaciones en la implementación de la ESI como política educativa en la Ciudad. Estuvieron presentes docentes y especialistas pertenecientes a diversas instituciones y organizaciones, y fue coordinada por Alberto Sileoni, quien fuera Ministro de Educación de la Ciudad cuando se sancionó la ley y luego Ministro Nacional.

De las intervenciones de las y los participantes de esa jornada, se puede destacar el consenso acerca de que el largo  recorrido transitado desde la sanción hasta hoy, nos permite pensar la necesidad de actualizarla, teniendo en cuenta la ampliación de derechos que representó la sanción de leyes nacionales para las y los ciudadanos de nuestro país a lo largo de esos años.

Como dice Graciela Morgade, decana de la Facultad de Filosofía y Letras y especialista en educación y género, las y los docentes que no se forman y no se ven atravesados por el paradigma de la Educación Sexual Integral no pueden llegar a ser consientes de la reproducción en el aula de un curriculum oculto que se corresponde con las prácticas hegemónicas y no cuestiona las desigualdades de género, ni introduce perspectivas de derecho integrales. En este sentido la ESI plantea una disputa social de poder, para la transformación del pensamiento hegemónico que nos impone conductas de vida y cercena las libertades.

Por ello no es cuestión de brindar talleres aislados y tercerizados, sino que existe una necesidad de implementar la ESI de manera de dejar capacidad instalada en toda la comunidad educativa. Poner a disposición una multiplicidad de herramientas pedagógicas que permitan trabajar integralmente con todas las franjas etáreas y adaptando los recursos a todas las realidades de las y los estudiantes para que la ESI pueda realmente ser una política universal.

Frente a la inacción estatal, la comunidad educativa se ha organizado, por ejemplo las y los estudiantes construyen sus propios dispositivos de promoción de la ESI dentro de las escuelas. Existen proyectos como “LES” en la escuela “Claudia Falcone”, en donde se promueve un lenguaje inclusivo de la diversidad de género, y la construcción de protocolos de actuación ante situaciones de violencia de género en muchas escuelas.

Esta situación deja en evidencia la necesidad no sólo de actualizar la Ley existente, sino fundamentalmente de exigir el cumplimiento de la ley actual que garantice la construcción de relaciones más saludables, más igualitarias, más respetuosas y más libres en la Ciudad.