Ambiente

LA CIUDAD VERDE HECHA HUMO

12 abril, 2018

Por Andrea Conde – Legisladora Porteña (Unidad Ciudadana)

Hace pocos días Larreta envió a la Legislatura Porteña un proyecto para modificar la Ley de Basura Cero e incluir como parte del tratamiento de los residuos su valorización energética. Esto implica en términos prácticos volver al sistema de incineración, o sea, quemar basura en la Ciudad de Buenos Aires.

De concretarse esta medida, no sólo implicaría una inversión altísima, ya que la tecnología requerida es muy cara para lo cual la ciudad debería endeudarse, y porque la energía que se produciría sería muy ineficiente; sino también, un retroceso para los miles de cartoneros que integran el circuito de recolección de residuos secos, y un deterioro absoluto de las condiciones ambientales que hacen a la salud de los habitantes de nuestra ciudad.

A pesar del marketing y las promesas de una Ciudad Verde, los resultados en 11 años de gestión del macrismo son muy pobres, en lo único verde que demostraron ser eficientes es con la toma de millones de dólares de deuda que ahora pretenderían ampliar para comprar una usina incineradora.

Los porteños y las porteñas somos víctimas de la perversidad Pro, que durante todo este tiempo no cumplió con la primera de las metas que establecía la Ley de Basura Cero – disminuir el 30% de los desechos depositados en rellenos sanitarios para el 2010 -. La deficiencia en el desarrollo de la política se evidencia claramente. No se puede fortalecer la separación de residuos en origen o mejorar las condiciones del sector cartonero, si el Gobierno de la Ciudad destina sólo un 10% del total del presupuesto de gestión de los residuos, al sistema de reciclado.  

Las condiciones laborales de las y los cartoneros no son una preocupación para el actual gobierno, como tampoco lo es el rol social y urbano que estos cumplen. El trabajo de aproximadamente 5.500 personas es el que permite reciclar toneladas de residuos, evitando aumentar las cantidades que van a los rellenos sanitarios. A través del reciclado estas personas construyeron organización, estabilidad y dignidad para ellos y sus familias.  Referentes del sector calcularon que con el 4% de lo que va a costar planta incineradora se podrían construir 40 plantas de reciclado.

El gran plan ambiental del gobierno macrista fue cambiarle el nombre a aquello que los porteños ya habíamos prohibido por ley, debido a los daños ambientales y a la salud que genera. La quema de basura pasó a llamarse incineración y ahora la quieren rebautizar como “termovalorización energética”. El nombre edulcorado no oculta los riesgos que este procedimiento implica debido a la liberación de dioxinas y furanos, reconocidos contaminantes orgánicos persistentes y cancerígenos.

Desde la oposición creemos que la solución al problema de la basura no es la incineración, que, está demostrado, incita a la generación de mayores cantidades de basura, sino la aplicación de un programa serio y sostenido en el tiempo de promoción de la separación en origen. Y cuando hablamos de promoción no nos referimos sólo a la publicidad, sino a la gestión y logística necesaria para que todos los porteños que queremos separar en origen tengamos a nuestro alcance los sistemas de recolección diferenciada, no campanas rotas y desbordadas e insuficientes. Un promoción mayor para la implementación de la recolección diferenciada en los edificios, mayor coordinación con los grandes comercios y empresas productores de basura y sobre todo mayor presupuesto para el equipamiento y mejoras para el desarrollo del trabajo que realizan las cooperativas de cartoneros. Asimismo, en una Ciudad donde más del 40% de los residuos domiciliarios son de origen orgánicos es necesario generar políticas de tratamiento de este tipo de residuos y el aprovechamiento del compostaje. Por último, creemos que es necesario trabajar en una Ley de envases que permita reducir y la cantidad de basura que producimos por habitante así como optimizar su aprovechamiento posterior.

Pero el panorama es muy desalentador. Con el corrimiento de las metas de la ley de basura cero y esta propuesta de incineración, lo que nos está adelantando el macrismo es que no están dispuestos a repasar los errores los 11 años anteriores, sino que buscan un atajo peligroso que es conducirnos hacia 2030 a una ciudad que incinere el 100% de sus residuos. Frente a este escenario, y la falta de consenso con la que pretenden sacar la ley, es urgente no sólo apoyar la movilización que están llevando adelante las cooperativas cartoneras, sino construir una movilización mayor que involucre a todas las redes vecinales de reciclado, a las organizaciones ambientalistas, las cooperativas escolares y muchos otros actores que permita hacer la fuerza suficiente para impedir la incineración en la Ciudad. Por nosotros, por nuestros hijos y por nuestros nietos