Ambiente

ENTREVISTA A CECILIA ALLEN: “UN SISTEMA CON INCINERACIÓN NO ES BASURA CERO”

5 abril, 2018

En el marco del debate abierto por Horacio Rodriguez Larreta quien envió a la Legislatura Porteña un proyecto para modificar la Ley de Basura Cero, dialogamos con Cecilia Allen* sobre las implicancias que traería esta modificación y sobre la actualidad del sistema de residuos en la CABA.

  • ¿Qué es la Ley de Basura Cero? 

Es la ley que regula el manejo de residuos sólidos urbanos en la Ciudad de Buenos Aires, aprobada en el año 2005 en la Legislatura Porteña, tras un largo proceso participativo. Se la conoce como ley Basura Cero porque establece como principio rector al concepto de “Basura Cero”. Ese principio apunta a reducir progresivamente la cantidad de residuos que se depositan en rellenos sanitarios, y para eso fija metas y plazos puntuales de reducción, establece un paquete de medidas para reducir la generación de residuos y recuperar lo que se genere a partir de la separación en origen, la reutilización, el reciclaje, el compostaje, etc. y prohíbe la incineración de residuos al menos hasta alcanzar la meta del 75% de reducción, de modo de permitir el desarrollo de los circuitos de recuperación y garantizar que todo lo recuperable lo sea.

  • ¿Cuales son sus metas? ¿Se cumplió alguna de ellas?

Las metas que fija son: 30% de reducción para el año 2010, 50% de reducción para el año 2012 y 75% de reducción, para el año 2017. Para 2020 prohíbe el depósito en rellenos sanitarios de materiales aprovechables. Se toma como línea de base el año 2004, año previo a la sanción de la ley. No se cumplió ninguna de las metas. A 2017 la reducción fue del 26%.

  • ¿Qué motivos crees que llevaron al fracaso de la Ley?

La ley no fracasó, quien fracasó es el gobierno. Primero ignoró la ley por completo, y luego fue tomando medidas aisladas, muchas como respuesta a la presión de los cartoneros que veían que no se cumplía nada de lo que decía la ley. Luego quedó claro que no le interesa aplicar políticas públicas serias y sostenidas en el tiempo para generar menos basura y recuperar todo lo recuperable. Entonces el diagnóstico no es un problema normativo, sino una incapacidad de gestión y un desinterés absoluto por el tema por parte del ejecutivo. Un ejemplo de eso son los residuos orgánicos: son la mitad de la basura que generamos los porteños y no hay ninguna política de recuperación.

  • ¿Cuales son las modificaciones que propone el poder ejecutivo a esa Ley?

Son tres modificaciones. Por un lado, propone habilitar la incineración con recuperación de energía. Esto se incorpora en varios artículos que mencionan tecnologías de tratamiento posibles. Y además cambia los plazos y la línea de base. La línea de base que toma es 2012, cuando la generación de residuos era muy alta. Y los objetivos que propone son a 2030. Según estos dos últimos cambios, la ambición del Ejecutivo es que para 2021 depositemos en el relleno lo mismo que se depositó en 2016. Ningún objetivo de reducción hasta ahí.

¿Que implicancias tendría para el sistema de resiudos en la CABA?

Lo que propone con esto es cambiar el modo en que se reduce el enterramiento de residuos, y por ende desvirtuar completamente la ley Basura Cero. Si hacen esto deberían tener la honestidad de cambiarle el nombre a la ley, porque un sistema con incineración no es Basura Cero. Entonces la propuesta es fijar plazos que den tiempo a la licitación y puesta en marcha de los incineradores, para ir reduciendo el enterramiento a través de la quema, y “cumplir” así con las metas.

Esto implica abandonar lo que propone la ley Basura Cero, que es por un lado aplicar políticas para generar cada vez menos basura, y por otro lado desarrollar un circuito de recuperación basado en el reciclaje, el compostaje, la reutilización, la biodigestión. Estos circuitos hacen un manejo más racional de los recursos, reducen el extractivismo al reinsertar materiales al circuito productivo y extender la vida útil de los productos que usamos, devuelven nutrientes al suelo y demás, reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, y además involucran una gran cantidad de puestos de trabajo en toda la cadena de recuperación. Los que existen hoy, que incluyen a 6500 cartoneros que trabajan recuperando materiales y a toda la industria del reciclado, y los que se podrían generar profundizando las políticas de recuperación.

Entonces, en síntesis, el proyecto implica abandonar todo intento de reducir la generación de basura y profundizar las políticas de recuperación, y como corolario pone en jaque el desarrollo de esa industria ligada a la recuperación. Difícilmente alguien invierta en recuperar si durante los próximos 30 años la basura va a tener que ir a un incinerador, ya sea para recuperar la inversión, para generar energía o para evitar multas por incumplimiento de un abastecimiento mínimo de residuos, algo que se suele incorporar en estos contratos.

  • ¿Existen riesgos para la salud de lxs porteñxs si se avanza con esta modificación?

Los incineradores son fuentes de emisión de muchos compuestos nocivos para la salud. Desde metales pesados como mercurio, cadmio, plomo, hasta dioxinas y furanos, que son compuestos persistentes, acumulativos y nocivos aún a dosis muy bajas. Varias de estas sustancias son cancerígenas, otras generan otros tipos de problemas, respiratorios, en el sistema nervioso central, endocrinos, etc. Estos compuestos se liberan por las emisiones gaseosas y por las cenizas. Si bien es cierto que los dispositivos de control de la contaminación han mejorado, el riesgo está lejos de ser nulo, y también depende del manejo y los controles que haya. Teniendo en cuenta los controles que existen en Buenos Aires, los porteños deberían estar preocupados.

  • El último Martes 3 de Abril representantes del Poder Ejecutivo tuvieron que ir a la Legislatura Porteña a dar cuenta del proyecto de modificación ¿Cuales fueron las explicaciones que dieron?

La verdad no dio ninguna justificación. Básicamente dijeron que la incineración no estaba permitida y entonces hay que habilitarla, que las metas de la ley original estaban técnicamente mal hechas, y no mucho más. Que al relleno le quedan cinco años de capacidad. La alarma del relleno la escuchamos cada tanto, y la respuesta a eso es justamente que apliquen la ley de Basura Cero, que apunta a reducir lo que se lleva al relleno, y por ende extiende su vida útil. Un legislador informó que la población porteña no va en aumento, y las metas nuevas que proponen son muchísimo más laxas que las originales, al punto que los primeros años se permite enterrar más basura que lo que enterramos hoy. Una locura, o un armado al dedillo para los plazos de la incineración.

  • La presentación no pudo concluir debido al malestar que se generó entre las personas que se acercaron a la Comisión, que previamente habían tomado la palabra para exponer de manera sólida y con datos duros el retroceso que significaba tanto para la salud como para el proyecto de tratamiento de residuos de la Ciudad ¿Quienes fueron los que expresaron su oposición a la modificación en la comisión ante los representantes del ejecutivo?

Por un lado presentamos una declaración en contra, firmada por unas 50 organizaciones que trabajamos en residuos en el área metropolitana de Buenos Aires, de distintos sectores: todas las cooperativas de cartoneros, áreas sindicales, organizaciones ambientalistas, agrupaciones barriales, universidades, y otros tantos legisladores, investigadores y personas que trabajamos en el tema. Y además, en la reunión hablaron distintos referentes de cooperativas de cartoneros, sindicatos y organizaciones ambientalistas. Todos los expositores mostraron un rechazo muy fuerte a la propuesta.

* Cecilia Allen es integrante de la “Alianza Global para Alternativas a la Incineración” y de la “Coalición Ciudadana Anti-Incineración”. Socióloga. Trabaja y milita en temas ambientales y de manejo de residuos desde hace más de 15 años.