Gobierno y Participación

Entrevista a Cecilia Segura: Presidenta de la Auditoría de la Ciudad

1 marzo, 2018

Se debilita el sistema de control de poderes en la Ciudad

Es la primera vez que una presidenta de la AGCBA no aprueba el Plan de Auditoría anual. ¿Cuáles son los motivos que la llevaron a tomar esta decisión?

El Plan Anual es el programa de trabajo de la Auditoría durante todo un año. En el cierre de cada año, el Colegio de Auditores aprueba el Plan Anual del siguiente. Esto es importante de señalar porque, si bien yo ejerzo la presidencia del organismo, la AGCBA está gobernada por un Colegio de siete auditores y la representación responde a la proporcionalidad de la Legislatura porteña, es decir, el macrismo junto con sus aliados de la Coalición Cívica y ECO tienen clara mayoría. Y lo que sucedió es que el oficialismo impuso un Plan Anual de Trabajo que dejó afuera del control casi el 90% del presupuesto porteño. Esta situación es inédita y escandalosa. Por supuesto, yo tomé la decisión de rechazar un Plan Anual que reduce al mínimo la capacidad del organismo de auditar la gestión de Larreta. De hecho, es la primera vez en la historia de la AGCBA que la presidencia del organismo, constitucionalmente en manos de la oposición, rechaza el Plan Anual.

-¿Cuáles son las áreas que quedarán sin auditar?index

No se van a auditar obras, gestiones y actos de gobierno por un valor cercano a los 155 mil millones de pesos, que es el 87 por ciento del total del presupuesto del gobierno porteño del año pasado.Por ejemplo, nosotros pedimos  incluir en el Plan Anual la auditoría de la obra del Paseo del Bajo, una de las obras más caras de la historia de la ciudad,  con un costo estimado de 650 millones de dólares, y la mayoría macrista lo rechazó.

La Construcción, Ampliación y Modernización de la Red de Subterráneos, con un presupuesto de 2.500 millones de pesos, tampoco se va a controlar. En este punto hay que agregar que la Auditoría había producido un informe muy crítico sobre una de las contrataciones en la construcción de la línea H donde se habían detectado una cantidad de irregularidades y la propuesta era continuar con las tareas de control de esas obras. Pensemos que este es un servicio de transporte que usan cientos de miles de personas por día y que cada vez funciona peor.

Otro ítem que quedó afuera fue el Servicio de Higiene Urbana que con un presupuesto de 10.500 millones de pesos, es el contrato más caro de la Ciudad.

En Educación, por ejemplo,  nosotros pedimos auditar el Programa de Asistencia Alimentaria en escuelas de nivel primario. En informes anteriores habíamos detectado irregularidades con la calidad de la comida, con el cuplimiento del mosaico nutricional que establecía el pliego licitatorio, con el respeto a la cadena de frío en el transporte de los alimentos. Son irregularidades graves y  las empresas que dan este servicio son siempre las mismas. El rol de la Auditoría no es solamente controlar, sino mejorar la gestión, más cuando están comprometidos recursos millonarios, pero el macrismo también se opuso a que auditemos esta área.

Otros programas que se sacaron del Plan Anual fueron los de Gestión de Residuos Orgánicos de la Cuenca Matanza-Riachuelo y el de Mejoramiento de la Infraestructura de  la Red Pluvial, dos proyectos de gran impacto socioambiental de la cuenca, que debe ser saneada por orden de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Otro fue el equipamiento de la Jefatura Central de la Policía de la Ciudad, con un presupuesto  de 1.832 millones de pesos. Aquí pensemos  que, más allá de la significatividad económica, la auditoría iba a controlar qué materiales compró el Gobierno porteño para equipar a su policía, con todo lo que eso significa.

Podríamos seguir con la enumeración, pero creo que se puede observar un panorama claro de lo que se ha dejado de controlar.

¿Cuáles son los riesgos de no auditar esas áreas?

Ante todo, se debilita el sistema de poderes instaurado por la Constitución, en el cual la auditoría externa debe jugar un rol preponderante para controlar los recursos públicos y la rendición de cuentas por parte de los funcionarios.

No permitir que la AGCBA haga observaciones, desde una auditoría externa, para mejorar la gestión y para que el uso de los fondos públicos impacte de mejor manera  en la calidad de los servicios para los ciudadanos contradice los estándares mínimos de las “buenas prácticas en la administración” de las que el macrismo habla todo el tiempo.

Se invierten muchos recursos en promocionar la transparencia de la gestión pero en los hechos esto no sucede.

¿Creés que la presencia de empresarios como Ángelo Calcaterra, primo del Presidente en grandes obras como el Paseo del Bajo, tiene que ver con la negativa a auditar?

 La obra del Paseo del Bajo tiene tres tramos y en el pliego se definió que ninguna empresa podía adjudicarse más de un tramo. Originalmente se estableció que las ofertas se abrirían según su importancia económica. El tramo C, el más caro, era el que primero se iba a abrir. Sin embargo, en el transcurso del proceso licitatorio esto se modificó y las primeras ofertas que se abrieron fueron las del tramo más barato, el A, que fue adjudicado a la de la UTE Corsan – Corviam. Así, esta empresa quedó excluida de la competencia por el tramo C, el más apetecible de la obra, que finalmente fue ganado por IECSA – Fontana Nicastro.

Cuando eso sucedió  IECSA era de Angelo Calcaterra.  Yo propuse auditar la obra del Paseo del Bajo, pero el macrismo y sus aliados rechazaron inmediatamente esta propuesta.

¿Hubo algún otro momento en la historia de AGCBA donde el monto a auditar sea tan bajo en relación al presupuesto?

 Es claramente el menor de los últimos años y seguramente uno de los más bajos de la historia del organismo. Y además hay que decir que los montos del presupuesto que la AGCBA audita vienen en franco descenso desde que el macrismo gobierna y esto se ha acentuado mucho en los últimos años. Para ponerlo en números: el Plan Anual de 2015 auditó el 48,68 % del presupuesto de 2014; de ahí fue descendiendo año a año hasta llegar, en el último Plan  votado en diciembre del año pasado, a controlar solo el 13,32% de todo el presupuesto de la Ciudad ejecutado en 2017.

A esta situación hay que agregar que una buena parte de ese 13% tampoco va a ser controlado porque en muchos casos no es posible acceder a la información dado que los organismos auditados o no responden, o responden parcialmente. Ante esto, nosotros no llegamos a agotar la vía administrativa porque el PRO vota no solicitar la información faltante. En este punto, quiero reconocer el gran esfuerzo de los equipos técnicos de la Auditoría, que muchas veces terminan reconstruyendo la información de manera casi artesanal.

¿Cuál es el rol que cumplen/cumplieron los organismos de control a partir de la Gestión PRO y en particular de la gestión de Larreta?

El macrismo controla el Colegio de Auditores y su tarea ha sido siempre la de bloquear todo instancia de control. Por ejemplo, nosotros durante años intentamos auditar la concesión en el predio de Costa Salguero y ellos se negaban. Tuvo que pasar la tragedia de Time Warp para que recién ahí, sin margen para volver a bloquear, se pudiera auditar. Quiero decir, para nosotros no es nueva esta estrategia, lo que hemos visto en la votación del último Plan Anual ha sido un salto en la escalada, porque lo que están haciendo es vaciar de hecho el organismo al reducir sus funciones de esta manera.

¿Cuáles son las limitaciones que tienen estos para un control eficaz?

El Gobierno de la Ciudad ha instalado retóricamente la cuestión del Gobierno Abierto y tiene montado un enorme márketing de la transparencia, sin embargo, a la hora de acceder concretamente a la información sensible de la gestión todo eso es cartón pintado, porque es imposible acceder a los datos. Como organismo hemos solicitado a las autoridades del Gobierno de la Ciudad innumerables veces tener acceso irrestricto, en modo consulta y en tiempo real, tanto al Sistema Integral de Gestión y Administración Financiera (SIGAF) como al Sistema de Administración de Documentos Electrónicos (SADE) que son los dos sistemas de gestión más importantes que tiene la ciudad. Hasta el momento no hemos conseguido respuesta a nuestro pedido.

Nuestra experiencia en la tarea de control de la gestión en la Auditoría es la de toparnos cotidianamente con estas limitaciones que son graves. Es decir, la limitación es doble: primero por el bloqueo al control que se produce en la votación del Plan Anual, y después en las enormes dificultades que tenemos para acceder a la información sobre las pocas cosas que el macrismo permite que auditemos.