Hábitat

10 años de política urbana en la CABA. Villas y Asentamientos: estado de situación y nuevos desafíos

21 julio, 2017

Mesa redonda

10 AÑOS DE LA POLÍTICA URBANA EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES.

Villas y Asentamientos: estado de situación y nuevos desafíos

 

El pasado miércoles 12 de julio en la Legislatura se realizó la segunda jornada del ciclo “10 años de política urbana en la Ciudad de Buenos Aires”, esta vez dedicada a la situación de las villas y asentamientos.

La mesa de trabajo encabezada por la Legisladora Andrea Conde (FPV, integrante de la comisión de vivienda) contó con la participación de referentes barriales: Pitu Salvatierra (Mujica Vive), Johanna Manuela Aranda (Frente Popular Venceremos) y Lorena Galos (Frente Social Peronista); académicos: Eduardo Reese (CELS), María Cristina Cravino (UNGS-CONICET);  actores institucionales: Federico Berardi de la Defensoría del Pueblo y Lucía Jolias, delegada gremial de ATE en la Subsecretaría de Planeamiento y Gestión Comunitaria de la Secretaría de Integración Social y Urbana del GCABA.

Los distintos oradores y oradoras pusieron en evidencia que los distintos procesos dan cuenta de las intenciones del Gobierno de la Ciudad de potenciar el desarrollo inmobiliario de las zonas aledañas mientras avanza en un ritmo más lento en las obras tendientes a cambiar las condiciones de vida de quienes viven en las villas de la Ciudad. El avance en ciertas zonas como “fachadas” muestran la falta de integralidad de los proyectos.

Abrió la mesa Conde resaltando la importancia de este espacio para poder pensar más allá de la coyuntura diaria respecto a la situación actual en las villas y asentamientos de la Ciudad. “Así como votamos a favor de las leyes de urbanización, tenemos que estar atentos a fin de evitar que su efectiva implementación vaya en contra de los intereses de sus propios habitantes”. A continuación,Bárbara Witko y Ariel Palombi, del equipo de políticas urbanas de Comunidad Bs As, expusieron un diagnóstico para iniciar el debate. Destacaron el corrimiento que representó, en el marco de las políticas del macrismo, el proceso de reurbanización de villas emprendido por Larreta. Este giro en la política urbana se instaló sobre un escenario de desarticulación de aquellos entramados locales que venían peleando históricamente por las urbanizaciones y se asentó sobre un conjunto de nuevas legitimidades construidas por el PRO que convirtieron a las mesas barriales en espacios de consenso. En este escenario se generaron nuevas discusiones. Por un lado, si bien se habla de procesos de integración social y urbana, en la práctica se verifica que la lógica de los proyectos reproduce desigualdades y está guiada por la duradera alianza que tiene este gobierno con los desarrolladores y especuladores inmobiliarios.

unnamedLorena Galos y Johanna Aranda hicieron énfasis en la situación de emergencia y a la falta de acceso a los servicios públicos básicos que se vive hoy en las villas de la Ciudad. Las dificultades del acceso al agua potable, iluminación, cloacas desbordadas y sobre todo la falta de escuelas cercanas. Para Johanna el proceso de reurbanización de Villa 20 está hecho para “tapar” al barrio. Mientras se avanza con las obras de la Villa Olímpica y las viviendas nuevas, al interior del barrio no se observan cambios sustanciales. Por su parte, Lorena introdujo a la discusión la necesidad de atender particularidades locales que no están siendo tenidas en cuenta: los inquilinos e inquilinas y la gente que vive en la calle dentro de las propias villas  no son incluidos como sujetos de derechos.

Pitu Salvatierra, por su parte, hizo énfasis en cómo el PRO busca destruir los ámbitos de participación mediante una política de vecinalismo, de relación del Estado directamente con el “vecino” evitando las instancias colectivas y las representatividades de los barrios. Señaló que el principal problema está relacionado con los problemas habitacionales y el hacinamiento, pero, el Gobierno de la Ciudad usa la misma política que en cualquier otro lado priorizando sólo las cuestiones relativas al espacio público. Las políticas que no responden a las necesidades barriales son posibles sólo con la utilización de las fuerzas de seguridad como herramienta de disciplinamiento.

Para Berardi, la principal debilidad de los procesos de urbanización, tal como los está llevando adelante la gestión de Larreta, es el déficit de articulación entre áreas de gobierno y con las empresas de servicios públicos que permitan una verdadera integralidad del desarrollo de esos proyectos. Las disimilitudes de los procesos están marcadas por los grados de participación barrial que se consigue en cada uno de los lugares. Así, señala, el problema de las elecciones en los barrios, que siguen sujetas a los procesos judiciales, aparece como preocupación al estar deslegitimadas las instancias de representación. En este mismo sentido, introdujo el desafío de pensar la articulación política de estos procesos a escala metropolitana. Por su parte, Reese puntualizó los problemas emergentes. Por un lado, la dinámica inmobiliaria donde se priorizan las obras referidas al entorno de los barrios en vez de las que mejorarían la vida al interior de los mismos: el lineamiento central de las intervenciones es que el sur se parezca al norte, sobre todo en materia de precio de la tierra. Por otro lado, profundizó respecto a la lógica del diseño de las políticas públicas del PRO: “las personas son entendidas como objeto de la política, no como sujetos de transformación” y en este sentido planteó la necesidad de integrar la Ciudad a las villas y no al revés. En materia de seguridad, esbozó el desafío de pensar un modelo de seguridad democrática en las villas. Delegar esto en la policía implica ceder ante el entramado delictivo y la violencia institucional.

Promediando las intervenciones, Lucía Jolías presentó la posición de los trabajadores y trabajadoras que forman parte de las reurbanizaciones, desde esa posición son quienes deben llevar adelante las acciones del Estado en los barrios. Desde la organización sindical, se plantean entonces, dos desafíos: por un lado, llevar adelante las reivindicaciones laborales por la situación de precarización que viven; y por el otro, fijar posiciones y discutir cómo se diseña y se implementa la política pública. En cuanto a cómo está siendo llevados adelante los proyectos destacó la omisión de los sectores más vulnerados y la profundización de procesos de gentrificación en pos de la especulación inmobiliaria. Los y las trabajadores/as resultan segregados en el desarrollo de las políticas de las que exigen ser parte activa y poder incluir sus perspectivas.

Hacia el final, Cravino realizó una caracterización general de las reurbanizaciones, en consonancia con lo planteado por otros expositores, como una máscara hacia afuera, no para el interior de los barrios. “Se realizan inversiones millonarias que no resuelven el problema de fondo sobre la vivienda”. Asimismo, puntualizó que, si las reurbanizaciones no garantizan algunos derechos básicos, como son el acceso a algunos servicios y la posibilidad de ser sujetos de la tarifa social, se van a terminar reproduciendo las mismas condiciones con mayores presiones hacia los habitantes de las villas. Planteó que el desafío para las organizaciones y para aquellos y aquellas que desde distintos saberes quieren ponerse a disposición de verdaderos procesos de transformación de los barrios, es generar propuestas a largo plazo.

En el cierre Conde afirmó que la respuesta a los interrogantes y desafíos tiene que estar dada por una mayor organización que permita parar las ofensivas constantes del gobierno que usa la reurbanización como búsqueda de un mayor desarrollo inmobiliario en detrimento de la mejora de la calidad de vida y la integración de quienes viven hoy en las villas y asentamientos porteños. “Es necesario, mientras nos organizamos para frenar la gentrificación y la desarticulación, pensar un proyecto de ciudad que a largo plazo pueda resolver con una perspectiva puesta en la integración y universalidadel problema de la vivienda en la Ciudad”.