Educación

Donde está la escuela está la patria

19 abril, 2017

DONDE ESTÁ LA ESCUELA ESTÁ LA PATRIA

Por Matías Segreti

Sobre la avenida Entre Ríos,  frente al monumental edificio del Congreso Nacional, se erige con los colores del cielo, la Escuela Pública Itinerante.

El conflicto educativo se encuentra abierto. Luego de las definiciones democráticas que han llevado adelante los principales sindicatos docentes nacionales, que convocaron a cientos de miles de docentes sobre la modalidad del paro como herramienta gremial y constitucional, nace esta escuela como síntesis de un proceso histórico que le toca vivir a la escuela pública.

Lo cierto es que las opiniones sobre las metodologías de protesta y el fundamento de las mismas han sido criticadas desde diferentes perspectivas políticas, y desde un sentido común construido en las cocinas de los enamorados del mercado, sobre la base del desprecio por lo público.

Así contamos con familias y comunidades educativas que apoyan los reclamos, pero a la vez tensionan con legitimidad para que sus hijos no pierdan días de clase; operadores políticos que trabajan sobre datos inverificables para sostener que la escuela pública va en picada y es exclusiva responsabilidad de su dirigencia gremial y de un gobierno anterior que invirtió demasiado; funcionarios de gobierno que convocan voluntarios, aprietan el bolsillo de los docentes, y se pintan la cara para ir a una “guerra”; y dirigentes sindicales que no dejan que el conflicto se provincialice porque ese es el programa descentralizador que ya se vivió en la década de los 90, que ha herido al sistema educativo y tanto ha costado reparar en los últimos años.

escuela-itineranteEl conflicto se desarrollaba de una manera más o menos equilibrada, y con desgaste de los sectores en puja. Por un lado, el gobierno nacional ausente en el diálogo, y los gobiernos de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires con una postura endurecida, construyendo escenarios de ficción sobre ofertas inadmisibles para la docencia. Por otro lado, un frente gremial firme, conducido por la CTERA cuyos dirigentes Alesso, López y Baradel sintetizan, por sus cualidades personales y políticas, la representación mayoritaria de la docencia argentina.

La definición de la instalación de la Escuela Itinerante, fue sobre la base de una lectura política acertada, que permite ampliar el reclamo a otros sectores de la sociedad y convocar a la heterogeneidad política para no aislarse y evitar convertirse en una minoría intensa.

El gobierno interpretando probablemente lo mismo, y evitando que su puja con la docencia trascienda hacia una esfera cada vez mayor, decidió aplicar la fuerza represiva sobre los cuerpos de la escuela pública. Esta decisión de un gobierno probadamente autoritario generó un rechazo de enorme volumen, que los hizo retroceder y permitir el desarrollo de la instalación, que finalmente se concretó.

Los maestros y maestras de CTERA vienen advirtiendo que el programa político y económico se asienta sobre una nueva distribución de la riqueza, que pauperiza a los sectores populares y deteriora a la clase media, principales sujetos de la escuela pública. La única medida de transferencia de recursos dedicados a los sectores populares, es la asignación de mayores elementos para fortalecer el aparato represivo hacia, justamente, los sectores populares.

Hoy la Escuela Itinerante se llena de vida y palabra, de voz y de alegría, de niños y adultos que se comprometen con su cuidado, de maestras y maestros que entre mate y sueño se dedican a alfabetizar, acompañar y colaborar en la tarea cotidiana.

Es la escuela pública que la sociedad,  tal vez sin saberlo, venía necesitando, porque como dicen los maestros y maestras que diariamente la habitan, donde está la escuela está la patria.