Educación

“Todos los años la misma historia”

17 febrero, 2017

“Todos los años la misma historia”

Por Matias Segreti[1]

Esta frase, que se construye desde un costado nublado del sentido común y que se reproduce en comercios, paradas de colectivo, verdulerías y en los enormes motores de la comunicación masiva produce el efecto hipnótico de no detenerse a pensar.

No todos los años es la misma historia.

A los maestros y maestras se les demanda soluciones. Porque cuando se habla sobre las virtudes de la educación para la solución de todos los problemas sociales, la única manera de materializar esas demandas es a través de una cara visible, y ese rostro es el del maestro y la maestra.

Al cuerpo docente se le exige formación permanente y de calidad, se le pide eficiencia y precisión en la enseñanza, se le demanda atención personalizada cuando tiene grupos de 30 niños y niñas, se demanda la preparación de sus alumnos para que consigan trabajo, para construir un presente y un futuro promisorio lejos de la desventura, se le exige que derroten el flagelo de la inseguridad y combatan con una tiza el narcotráfico, que enmienden los años de corrupción de las fuerzas policiales con recursos didácticos, que todo eso lo hagan desde escuelas sin condiciones mínimas para habitarlas.

Educación (5)-EditarTodo esto se les pide con una sonrisa, que se termina cuando empieza la negociación salarial y de las condiciones de trabajo.

Desde el año 2007, y a partir de la reglamentación de la Ley 26.075 (Financiamiento Educativo), el poder ejecutivo nacional y las diferentes representaciones sindicales nacionales docentes, se reúnen para acordar cuestiones vinculadas a las condiciones laborales, carrera y formación docente, salario mínimo docente y políticas educativas federales.

La paritaria nacional docente es sin lugar a dudas, una demanda de los sindicatos docentes para dignificar y jerarquizar la tarea educativa. Que tuvo su contraparte en un gobierno que la constituyó en política y la hizo efectiva, con el propósito de garantizar derechos en el marco de discusiones institucionales.

Este año, la paritaria nacional docente se encuentra en una fase de la prehistoria de los derechos laborales. El poder ejecutivo, representado por el Ministro de Educación de la nación, Esteban Bullrich, aún no ha convocado a los 5 sindicatos docentes que tienen representación nacional para empezar a discutir sobre el salario mínimo y las cuestiones fijadas en la ley.

Durante 9 años se cumplió y ejecutó la ley y por lo tanto se desarrollaron reuniones paritarias. A veces con acuerdos, otras veces sin la posibilidad de acordar. Cuando no hubo acuerdo, se realizaron paros, como medida constitucional que tienen los gremios para ejercer la protesta. Y este año, diferentes indicadores anuncian un conflicto nacional y un paro docente.

Sin embargo, este año la historia no se repite. Porque un paro, no es la medida de la historia. Lo que define estructuralmente un conflicto de este tipo, es el cumplimiento o no de la Ley. Y en este caso, el gobierno del Ingeniero Mauricio Macri, apuesta a incumplirla. Los docentes no fueron llamados ni siquiera a dialogar. El único anuncio fue el “techo” de un 18% anual para todos los docentes del país, y que cada provincia se arregle como pueda.

María Eugenia Vidal, en la provincia de Buenos Aires, ya está haciendo la tarea a la perfección y ofreció $ 250 por mes para los docentes provinciales, durante los primeros seis meses.  Estos anuncios desembocaron definitivamente en un conflicto con el principal sindicato docente de la provincia, el SUTEBA que conduce Roberto Baradel.

Y lo que se observa es que este  gobierno cuando no puede resolver un problema, construye un enemigo. Ya lo hizo con los trabajadores estatales, con la militancia de las organizaciones políticas, con aquellos que dicen NO cuando ellos dicen SI. La idea es la de optimizar diferentes recursos que se encuentran a disposición para no perder votantes en un año de elecciones, y a la vez mostrarse fuertes e inteligentes para no retroceder en un, cada vez menos, promisorio iluminado final de túnel.

Los dirigentes sindicales son el blanco de la ofensiva oficial, con todos sus cañones mediáticos colocados estratégicamente para repetir en la peluquería y en el bar, que “nuevamente” quieren tomar de rehenes a los niños, niñas y jóvenes de las escuelas. Es decir, asemejan la medida del paro, que es amparada constitucionalmente, con un crimen tipificado en el código penal.

Las amenazas al dirigente de CTERA Roberto Baradel, a sus hijos y hasta a su nieto de menos de un año, son al menos desde esta columna, hechos repudiables y despreciables que conmueven a pensar qué tipo de democracia se construye desde el aliento gubernamental y sus canales “paraoficiales”.

La paritaria nacional docente delinea los sucesivos acuerdos paritarios de otros sectores, privados y estatales, autónomos y trabajadores en relación de dependencia. Por eso es tan importante para los gobiernos resolver este gran tema de principio de año.

No todos los años es la misma historia. El gobierno que pregona como slogan “el dialogo”, exige a los docentes calidad en los aprendizajes, la solución de los problemas sociales, pero no se sienta con ellos ni los acepta en la gran fiesta que vienen anunciando.

El ajuste de este gobierno no es exclusivamente sobre los salarios, el ajuste es sobre la dignidad y la calidad de la escuela pública.


[1] Licenciado en Educacion. Universidad Nacional de Quilmes