Hábitat

Aumento en el subte: el capítulo porteño del tarifazo nacional

27 junio, 2016

El aumento de la tarifa del subte, que desde el miércoles 27 de julio costará 7,50 pesos, es el capítulo porteño de los salvajes aumentos que viene implementando el gobierno nacional desde que Mauricio Macri asumió el 10 de diciembre pasado. Este tarifazo, ahora en el servicio de subte, no es más que la constante que viene aplicando el PRO en la Ciudad, desde que se hizo cargo del subte en 2012.

Ahora, los usuarios de la red deberán abonar un 67 por ciento más de lo que pagaban (de 4,50 con tarjeta SUBE a 7,50 pesos), aunque el aumento global es mayor. En rigor, desde que el PRO gestiona la red, el precio del boleto aumentó 581 por ciento.

La puesta en marcha de esta medida llevó su tiempo. La juez Elena Liberatori ordenó suspender la audiencia pública en la que se iba a tratar la suba porque consideró que no se garantizaba el ejercicio de los derechos reconocidos en el art. 46 de la Constitución de la Ciudad y de la ley N°6, que refiere a los requisitos para convocar a una audiencia pública. Además, para esa audiencia el gobierno porteño no había cumplido el requisito de diferenciar entre la tarifa técnica y la tarifa de usuario.

Subte (2)-EditarEl incremento de la tarifa técnica ha sido utilizado por el PRO como argumento para justificar las reiteradas subas. ¿Qué es la tarifa técnica? Surge de la división entre el costo de explotación anual vigente y la cantidad de pasajeros pagos del año anterior, y sirve para hacer una estimación sobre el precio del boleto.  Esta vez, Liberatori determinó que en la tarifa técnica que presentaba Sbase (la empresa del Estado que tiene a su cargo la administración del subte) los costos de explotación no eran los definidos por el cuadro presentado.

En efecto, después de que se suspendiera otra vez por manifestantes que se movilizaron para protestar en contra del incremento, la audiencia pública se realizó el martes pasado. Y aunque los 50 oradores (ciudadanos, dirigentes sindicales, trabajadores y legisladores porteños) manifestaron su oposición, al final del encuentro el presidente de Sbase, Juan Pablo Piccardo, les anunció a los medios que el subte pasaba a costar 7,50 pesos.

Los fundamentos remiten otra vez a los costos de mantenimiento y a la tarifa técnica, calculada ahora en 13,37 pesos. Sin embargo, Sbase incluyó dentro de esa tarifa a los gastos de depreciación del material rodante y de mantenimiento e infraestructura, pese a que esos costos no deben ser transferidos a los usuarios, ya que la empresa cuenta con presupuesto propio de la Ciudad para realizar las obras.

A esto se suman otros componentes. En su gestión, el Gobierno de la Ciudad no elaboró un plan de obras integral, sino que se limitó a trabajos para crear nuevas estaciones y nuevas líneas. El argumento de que el aumento del servicio implicará mejoras para los pasajeros no se ha cumplido hasta hoy. El secretario general de los Metrodelegados, Beto Pianelli, manifestó en la audiencia pública que es imposible que se mejoren las frecuencias porque para ello deberían hacer inversiones en obras para mejorar las vías y los sistemas de seguridad de los trenes, algo que no está dentro de los planes.

El recorrido del valor del boleto demuestra la intención de limitar el acceso y excluir usuarios. En 2012, dos días después de que se firmara el traspaso a manos del gobierno de la Ciudad, Macri subió la tarifa de 1,10 a 2,50 pesos. El día que se hizo efectivo ese traspaso, el boleto subió a 3,50 pesos y a principios de 2014 el subte volvió a aumentar, pasando a 4,50 pesos (con SUBE o Monedero) y a 5 pesos con Subtepass. El mismo año el Pro incrementó el valor de la tarifa técnica con la idea de colocar el boleto a 6 pesos, pero la presión de los usuarios, los sindicatos y los dirigentes políticos opositores hicieron que dieran marcha atrás con la medida.

Ahora, la suba de la tarifa a 7,50 pesos se suma a la de los servicios de luz, gas, agua, colectivos y trenes. El precio del boleto deja en evidencia una vez más la decisión política excluyente del gobierno porteño: que el servicio lo utilicen sólo aquellos que tienen la capacidad para pagarlo.