Gobierno y Participación

Ciudad PRO en un país PRO. Claves para pensar la política de la Ciudad frente a un nuevo gobierno macrista

10 junio, 2016

Gabriel Vommaro es doctor en Sociología y  co-autor de “Mundo Pro”, libro en el que se retrata y analiza el surgimiento y crecimiento del partido de centro derecha que llevó a Mauricio Macri a la presidencia de la Nación. 

Desde Com.Unidad Buenos Aires lo invitamos a reflexionar sobre la actualidad política del PRO ahora que es gobierno nacional, cómo eso condiciona la forma de hacer política en la Ciudad, y qué influencia puede tener en los votantes porteños el hecho de ser gobernados por un mismo partido político a nivel nacional y local. Por último, frente a este nuevo escenario pensamos cuáles pueden ser las perspectivas de éxito de la oposición.


13086683_1672080459719201_261943728081086132_oEn el libro ustedes resaltan la heterogeneidad del PRO, esa capacidad que tuvo de amalgamar peronistas, radicales, empresarios, profesionales de ONG, dirigentes de la derecha tradicional y dirigentes con pasado progresista, capacidad que incluso destacan como rasgo de su identidad fundacional.  Ahora que son gobierno nacional, ¿Cómo creés que puede afectar esa heterogeneidad?

Hay tres cosas en relación a esta pregunta que podemos pensar. Primero la cuestión de la coalición política que llegó al gobierno con Cambiemos. ¿En qué medida se va a mantener esa coalición política que ya no reconoce a Macri como líder indiscutido? Los radicales lo reconocen o lo aceptan más porque asumieron tener un rol secundario en la coalición política. No así Carrió que quiere mantener su autonomía, marcar todo el tiempo agenda y su lugar de visibilidad. Porque a diferencia de los radicales que tienen un partido y que encuentran la oportunidad de gestionar el Estado después de muchos años, y así acomodar sus cuadros, Carrió tiene un partido mucho más chiquito (o sea, menos cuadros que ubicar). Juega otro juego, y sabe que su lugar político se basa en buena parte en su visibilidad pública y su presencia mediática. Carrió es ella.

Ahora, ¿en qué medida esa coalición política se va a mantener? Por ahora yo no veo signos de que esa coalición se debilite. A ninguno le conviene que se debilite. Ni siquiera al PRO que por eso tolera a Carrió. Menos antes de las elecciones del año que viene que son muy importantes. No veo incentivos para que haya una ruptura de la coalición. Otro escenario es si les va mal en las elecciones y las perspectivas no son buenas para el 2019. Ahí veremos qué pasa con esa coalición. Pero no estamos en ese momento todavía, así que no veo posibilidades de ruptura por estas razones.

La segunda cuestión tiene que ver con que el PRO se forma  detrás del proyecto personal de Macri, al cual se amoldan, se incluyen y se incorporan todos esos políticos en disponibilidad, más otros nuevos políticos. Es una mezcla de proyecto personal con un proyecto de poder colectivo y proyecto civilizatorio, cultural, de cambio social. Una vez que Macri llega al poder y que está cumplido ese deseo personal y en marcha ese proyecto de cambio social-cultural, y que se multiplican los espacios para incorporar facciones, sí se produce una novedad: hay algunas figuras de PRO que son visibles y que se perfilarían como un recambio posible dentro del partido, cosa que no pasaba antes. Vidal, Larreta, Frigerio son actores relevantes, buenas perspectivas de ser cabezas de lista y ocupar lugares más centrales a largo plazo. Es obvio que Vidal y Larreta tienen ambiciones personales de alto perfil. Eso abre otro escenario dentro del partido. No en contra de Macri, sino que abre una pelea futura por el relevo. Porque hasta puede pasar que Macri no quiera presentarse en 2019. Si las cosas van bien es incluso más posible que eso pase, porque si las cosas van bien para el gobierno es más fácil imponer un candidato que no sea Macri. Por lo tanto tampoco veo ahí posibilidades de ruptura de esa heterogeneidad que hizo al PRO. Creo que hoy más que nunca eso se revela como poderoso y funcional al proyecto de poder.

¿Qué pasa ahora que el PRO ya no disfruta o padece en su distrito políticas macro que otro decide, sino que es quien decide también las políticas a nivel nacional? ¿Puede haber problemas o contradicciones políticas entre los niveles provinciales y el nacional?

Hay ahí dos novedades.

Una es justamente que la política nacional que impacta en la Ciudad es del mismo signo político. Y la otra es que votar por el PRO en la Ciudad ya no es votar por una defensa de la autonomía contra la avanzada kirchnerista. Ese pensamiento ya no tiene peso.

En la provincia, por ejemplo, Vidal todo el tiempo sobre-actúa una cierta autonomía del gobierno nacional y esa idea de que no es un satélite de las ideas que se toman a nivel nacional; por ejemplo en el hecho de que todo el tiempo aparenta demandar a la nación el fondo del conurbano. Eso tiene más o menos asidero en la realidad, pero es la forma que tiene de construir su propio perfil. De todas maneras es diferente, porque la Provincia para el PRO es muy importante. Creo yo que ahí se juega el gran partido. Si pierde en la Provincia dentro de un año y medio o la pierden en tres años y medio, todo esto fue en vano. Y yo creo que eso ellos lo entienden, y por eso le piden a ella que se queje para poder dárselo.

En la Ciudad lo que pasa al mismo tiempo es que atravesamos una crisis bastante importante del progresismo que se remonta a la disolución de la coalición ibarrista. Esta coalición fue excepcional porque significó una alianza entre el progresismo peronista y no peronista con ese componente radical no tan progre. Cuando se rompe eso, lo que se forma es un polo diferente, que es lo que sostiene actualmente al PRO. El voto de centro izquierda se dispersa muy claramente entre las opciones K y anti K, peronistas y no peronistas. Yo no veo hoy en día perspectivas de que eso se vuelva a unir tan fácilmente.

Tampoco veo tan claro que la de Lousteau sea la jugada vencedora. Esa idea de que estoy cerca del gobierno y si las cosas van mal me voy cinco días antes y soy “la opción”, no lo sé. Pero es cierto que esa jugada cuenta a su favor con esta idea de la autonomía, de un voto diferente al del gobierno nacional. Son todas conjeturas, yo ahí no me animo más que a pensar en voz alta.

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¿Puede haber un divorcio en la base social del PRO? Votantes que se hayan sentido parte del proyecto político del PRO como vecino/a de la ciudad pero perjudicados por las políticas macroeconómicas del gobierno nacional.

Depende cuál sea el escenario. Si los indicadores sociales, si la economía del país se sigue deteriorando, obvio que eso va a impactar. Si en diciembre hay algunas formas inorgánicas pero más o menos extendidas de protesta social porque vienen las Fiestas, no hay plata en la calle, etc., bueno entonces se abre otro escenario. Pero hoy no estamos ahí. Todavía el gobierno puede encontrar atajos que le permitan no entrar en un escenario de crisis, vía endeudamiento, venta de activos, etc., atajos argentinos ya conocidos que le permitan (mientras esperamos el milagro) vivir una situación de una economía no brillante pero estable.

Respecto de la Ciudad si uno piensa cómo se compone la coalición electoral macrista, si uno piensa el corredor norte-sur-centro de la ciudad, en los tres el PRO tiene mucha implantación por razones diferentes.

Uno puede pensar que el corredor sur es mucho mas sensible, si la cosa se va a los tachos ahí el PRO pierde muchos votos rápido. Ahora, si eso no pasa, desde el gobierno nacional más el gobierno local tienen más posibilidades de construir alianzas territoriales más instrumentales que lejos de que pierdan votos, ganen. Por lo tanto, no sería impensable que el PRO ganara votos en el sur.

Con un control de 8 años de gobierno por detrás y con la idea ahora para los referentes barriales territoriales de que no te queda otra que hablar con el PRO, no te queda otra, mires a donde mires está el PRO. Yo hago campo, una investigación territorial en la comuna 8 y ahí es muy claro que hay que hacer política con el PRO. Todos te lo dicen. Los más convencidos, los más pragmáticos. Hay quienes harán política desde la confrontación, la asociación, desde donde fuera, pero es un dato. Y eso puede llevarlos a que crezcan en el sur si no hay un problema grave.

Los más complicados, donde podría haber un voto Lousteau, son los sectores medios-bajos del sur, que son el núcleo duro del PRO, que son los monoblocks. Ahí veremos qué pasa. Pero ahí todavía el PRO, frente a lo que está en frente que son los barrios más precarios, las villas, es una salvaguarda.

En los barrios del norte de la Ciudad, en la clase media alta, la fe en este gobierno es muy alta. Hay un convencimiento de que lo que se está haciendo es realmente lo que se tiene que hacer. Que estamos pagando los platos rotos, pero que está bien que así se haga. Hay realmente una fe en este gobierno. “La Matanza” del PRO, que es la comuna 13, tiene altas chances de seguir así (Núñez, Belgrano, Colegiales).

Venimos de 4 años que fueron de regulares para malos. Donde además el discurso presidencial seguía siendo, “agarramos el país en 2003…”  Entonces hay un cambio de gobierno, hay una expectativa hacia adelante y encima un gobierno que te dice: “estamos normalizando para llegar a algo”, bueno hay un cheque en blanco bastante largo cuando vos enfrente no tenés tampoco otro relato de lo que está pasando. Entonces esto va a durar en la medida en que la situación no se vaya al tacho.

Esto lo escribió una colega cuando fue el tema de si comunica bien o mal el PRO. Esta colega lo que decía era “preocúpense por cómo gobierna porque si se va al tacho la inflación, el desempleo, por más que comuniquen muy bien…”  Yo no digo que no pesa, pesa mucho, pero la situación todavía no es de un deterioro tan grande en la calle. Yo diría que septiembre- octubre son los meses medio clave, porque si ahí todo sigue como hasta ahora tendremos un fin de año más complicado.

Yo no soy economista, pero uno de los grandes descubrimientos del PRO fue que si uno quiere ser un gobierno moderado, los problemas son los mismos, la inflación, la atracción de capitales, son los mismos problemas que tuvo Cristina de 2008 para acá. Son dos modelos diferentes, dos proyectos diferentes, pero que necesitan los mismos recursos. Salvo que prime el PRO duro, que son los que buscan el ajuste profundo, son los sectores que tienen menos sensibilidad política, los que hoy pierden la interna, a los que los mismos medios les dicen “moderen un poco”.

En relación al tema de la corrupción, que cala tanto entre los porteños y que pareciera ser la principal fuente de oposición al kirchnerismo. ¿Cómo creés que impactó en los porteños este relevamiento de los Panamá papers y la cuenta en Bahamas?

Yo creo que por ahora la enorme dramatización de la corrupción afectó sobre todo al kirchnerismo. Me parece que fue realmente la cadena nacional de la excavadora, del cementerio, el mausoleo, cada día algo diferente en repetición 24hs. Preguntándole a cada político kirchnerista ¿usted qué siente cuando ve esto?, la interpelación y la toma de posición frente a esto. La agenda mediática hoy está cruzada por esto. Carrió ganó. La idea del kirchnersimo como trama de negocios se impuso en los últimos meses. No creo que sea el legado final, ni lo que quede en la historia, ni que sea siquiera la forma en que el kirchnerismo o el peronismo sea visto en los próximos años, pero sí afectó severamente la imagen de sus principales dirigentes y las posibilidades de construir discurso en esta coyuntura. Salvo para los convencidos, para quienes operó ese otro discurso, el de Macri es quien es, viene de donde viene y los Panamá papers muestran claramente que Macri es el hijo de una burguesía argentina que fuga todo lo que tiene, y que cuando puede no paga impuestos.

Si la causa Panamá papers continuara, yo no creo que favorezca a la oposición. Siempre el discurso de la corrupción, ha sido en los últimos 30 años, un tiro en el pie. La Alianza fue un muy claro ejemplo. Al año apareció lo de la Banelco y se cayó el gobierno, no sólo por eso por supuesto, pero renunció un vicepresidente en ese contexto. Si hay un escándalo de magnitud, yo creo que afectaría al gobierno seriamente pero no creo que ése sea el caso todavía. Y que eso tampoco favorecería necesariamente a la oposición, quizás a un Massa…, creo más bien que se vuelve al espíritu del 2001 con el “son todos corruptos”.

¿Hay un larretismo en la Ciudad? ¿Hubo algún tipo de ruptura respecto de la gestión anterior? Porque se escucha mucho hablar de que ahora las cosas se están haciendo diferentes, pero al mismo tiempo, siempre se dijo que toda la gestión macrista en la Ciudad la manejó Rodríguez Larreta.

Yo también escucho lo mismo, esto de que todas las cosas que vienen de la gestión anterior ahora parecen estar siendo revisadas. Pero creo que tiene que ver con la especificidad de todos los gobiernos del PRO que es el hecho de que todo el tiempo traen cuadros de afuera del Estado con un conocimiento muy generalista, es decir, no específico del área, no traen expertos en salud o educación. Son tipos que no vienen de la gestión pública pero además tipos con un saber “managerial” y digo que es un saber generalista porque: ¿qué sabe hacer un manager? Sabe de procesos, sabe crear los procesos para que las cosas funcionen. Lo que saben hacer es gestionar. De hecho, muchas veces, los tipos arman sus carreras rotando. Entonces, hasta que los tipos dominan los procesos, modifican lo que quieren modificar, hay una transición, reciban de quien reciban la gestión. En el caso de la Ciudad es menos pronunciado que en el caso de la Nación obviamente. Pero no lo interpreto desde mi punto de vista como una interna del PRO. Además teniendo en cuenta que Larreta ya gestionaba la Ciudad y era el jefe del gobierno “vecinal” del PRO, de esa dimensión vecinal, y lo sigue siendo, mientras el jefe político era Macri y que también lo sigue siendo. Por supuesto que Rodríguez Larreta tiene sus propias ambiciones, pero esas ambiciones tienen sentido dentro del PRO que es el espacio político de Macri y esto no lo cuestiona.

No creés entonces que haya habido una modificación en la composición del gobierno en la Ciudad…

Lo que hubo fue una gran renovación. Con el triunfo en Nación y en Provincia de Buenos Aires, hubo una gran salida de cuadros. De primeras y de segundas líneas. Entonces en muchos casos subieron terceras líneas. También se dio un sesgo más PRO puro. Una incorporación mayor de estos managers que hablábamos antes. Los “Andy Freire”, estos tipos que son ese perfil más PRO puro en el sentido de esta especificidad del PRO de traer managers de afuera de la esfera política y que ocupan las altas esferas del Estado, que no compiten en ninguna interna, nadie los votó nunca, se incorporan directo al gobierno. Algunos después se han convertido en políticos.

Pero cuando mirás de cerca ves que están representadas todas las facciones del partido: Santilli es peronista, Ritondo dejó gente en la Ciudad y Martín Ocampo (actual funcionario) es radical.

¿Qué supervivencia le ves al esquema de comunas como creación de un gobierno intermedio y descentralizado en este tercer gobierno del PRO en la Ciudad?

Yo creo que el PRO nunca tuvo ningún interés en las comunas. Votó la ley sólo porque era un costo político muy alto no hacerlo. Es claro que no pensaron la ley de comunas, que no formaron parte de ese proyecto, y en los 8 años de gobierno de Macri no hubo señales claras de querer descentralizar recursos y decisiones.

Hoy las comunas funcionan como centros de recepción de reclamos de distinto tipo y como espacios de politicidad barrial de muy baja intensidad. Son lugares de construcción de referencias barriales o de revalidación de referencias barriales de todas las fuerzas políticas, individuales, partidarias, según el caso. Pero no son mucho más que eso. Es cierto que hubo un par de cosas como la poda y veredas que se descentralizaron estos últimos años. Pero eso sólo  hace que las comunas tengan una intensidad política muy, muy baja.

Todas las comunas están presididas por el PRO. Y eso hace que uno pudiera pensar que al PRO podría interesarle apostar por las comunas para construir cuadros medios, liderazgos barriales que después tiendan al legislativo y así promover una renovación interna. Pero pareciera que tampoco pasa por ahí la sustentabilidad del proyecto político del partido de cuadros.

Siempre tener más cargos para distribuir sirve en términos de tu alianza política. Nosotros hicimos una investigación el año pasado (todavía no salió nada, estamos trabajando con los datos) pero es muy claro, uno ve muy claramente las diferentes facetas del PRO mirando quiénes son los comuneros en cada una de las comunas. En la comuna 8, Eva, Juan Domingo son los nombres de los comuneros del PRO. Son todos actores peronistas del barrio. En Mataderos tenés un Dellatorrista. Son las alianzas locales del partido. En la comuna 13 hay santillistas, más algo de fuerzas vivas locales y algún joven PRO. Pero digo, funciona así claramente, como un lugar de construcción incipiente de carreras políticas.

Bueno, en la comuna 8 funciona más como funciona cualquier municipalidad chica en una zona popular. Va gente que pide bolsones, pide resolución de problemas, demandas sociales clásicas, asistenciales. Que no es el caso de la 13 donde claramente hay otro tipo de demandas. Pero en los hechos yo lo veo más como eso: un lugar de muy baja intensidad política o un lugar de revalidación o de construcción de referencias barriales locales. Los viejos consejeros escolares funcionaban igual. No se ve muy diferente a eso por ahora.

Tampoco me parece que los comuneros opositores le hayan dado a su utilidad un perfil muy alto. Porque convengamos también que el kirchnerismo en los últimos años, desde 2007 para acá el proyecto que plantea en la Ciudad es “bancá este proyecto nacional”, lo cual no es una propuesta de ciudad. Y menos va a haber una propuesta de comunas, de barrios. Realmente no hay una visibilidad de la actividad de los comuneros.

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¿Qué nivel de influencia pueden tener las cuestiones barriales en la decisión del voto? ¿Hay posibilidades para un comunero opositor de desarrollar una política para influir en esa decisión?

No sé. No me atrevo a decir mucho. Sí me parece que conectando con la experiencia vecinal más básica es más fácil que no conectando. Conectando desde tu programa, desde tu propuesta. No desde lo abstracto saliendo a ver qué quieren los vecinos para hacer lo que sea. Pero me parece que hubo muchos casos de no saber qué hacer, hay un rol que no está institucionalizado, que no es claro, el cual el gobierno no reconoce el lugar y los propios partidos políticos no tienen muy claro qué quieren de los comuneros, entonces depende mucho de los términos en los que se dé en cada comuna.

Hasta los del PRO están dibujados y tienen que inventarse tareas. Yo no veo que el gobierno tenga un rol definido para los comuneros, pero si los partidos políticos definieran este rol mejor, eso ayudaría a que haya algún tipo de idea de qué tiene que hacer el comunero. Que son referentes del barrio, que son vecinos, que conocen de la sensibilidad de los barrios, de la complejidad de los barrios… Eso lo conocen los comuneros mucho mejor que un dirigente que se mueve en otro ámbito. Por ejemplo, hace un tiempo participé de un festival de teatro barrial y los comuneros del FPV no sabían bien qué comunicar, hablaban en nombre de Cristina en un festival de teatro de alcance comunal. Lo que quiero decir es que creo que no hay una idea clara de lo que pueden hacer los comuneros políticamente ni en el gobierno ni en la oposición.

¿Cuál es tu diagnóstico de la oposición Kirchnerista en la Ciudad de Buenos Aires?

Yo creo que en la Ciudad, donde el peronismo de centroderecha está con el PRO (o sea que ya tienen partido), si se produce esa división que se da a nivel nacional entre kirchnerismo / pejotismo o peronismo / kirchnerismo es el fin de los dos tipos de opciones. No tienen futuro. Está claro que en la Ciudad hoy en día con un bloque PRO tan fuerte, tan multi plantado en todas las comunas, gobernando hace ya 9 años para 12, y con una oposición no peronista que tiene vitalidad y que mostró el año pasado que polarizó mejor, no creo que haya ninguna chance para ninguna oposición kirchnerista o peronista de centro izquierda si no va todo eso junto y si no suman a otros. Yo no creo que se pueda reeditar hoy la coalición ibarrista porque algo de eso se llevó el PRO. Pero algo hay que sacarle porque si no, no ganás, ¿qué parte de eso podés sacar?  Y ése es el tema que supongo estará pensando la oposición, ¿cómo hacer una opción lo mas amplia posible que interpele a una parte del voto del PRO?