Ambiente

¿Cuál es el futuro de la Ley de Basura Cero?

20 abril, 2016

residuos_4453_1600x900_thA diez años de su sanción, la aplicación de la Ley de Basura Cero en la Ciudad de Buenos Aires tiene importantes deficiencias. En esta Ley se planteaba una serie de metas que la Gestión Gubernamental debía alcanzar luego de procesos de fortalecimiento de cooperativas, educación y concientización ambiental, medidas tecnológicas y logísticas acordes, y otra serie de acciones que sería innecesario enumerar en este artículo. Lo cierto es que estamos muy lejos de alcanzarlo y el GCBA parecería no estar muy preocupado por el asunto. ¿Por qué decimos esto? En los últimos 8 años hubo, por lo menos, 10 planes lanzados desde la gestión macrista que no dieron buenos resultados.

En el 2012 la Ley establecía como meta el entierro de 748.828,00 toneladas, pero la cifra efectivamente enterrada casi triplicó esa meta (2.131.078,40 Tn). Si bien el número de toneladas enterradas ha ido disminuyendo a lo largo de los últimos años, la principal reducción se alcanzó gracias a la instalación de una planta de tratamiento de escombros. No obstante aún están pendientes avaneces significativos en la recuperación de “reciclables” que se siguen enterrando. Además, llama la atención que en 2014 (último año del que se tienen datos anuales) la cantidad de residuos que se enterró fue superior al millón de toneladas . A pesar de este incumplimiento – y de lo lejos que se está de cumplir con esta meta- el presupuesto que el GCBA ha destinado para este fin es notoriamente inferior al destinado durante 2015.

Enterramiento en CEAMSE vs Basura Cero
Año 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2017 2020
Enterramiento en CEAMSE (tn) 2.086.740,50 2.276.813,20 2.131.078,40 1.520.263,30 1.279.337,80 NO HAY DATOS ANUALES
Metas Ley de Basura Cero (tn) 1.048.359,00 748.828,00 374414,00 0,00

Pero no sólo eso. Cuando uno camina por la Ciudad ve que en muchos barrios faltan contenedores, de los negros y de los verdes. Pero además, en aquellos barrios donde han sido instalados, no se ha adquirido el equipamiento necesario para su correcto uso, por lo que la gran mayoría están sucios, con olor, los residuos se encuentran mezclados y los contenedores, rotos.

Ahora, la nueva gestión gubernamental parece estarse replanteando sus objetivos  y quiere reformular el sistema de contenerización, modificándolo una vez más.  Ya pasamos por los de diferentes colores, más grandes, más chicos, con tapas de diferentes colores, pero ahora la reformulación implicaría incluso un servicio diferente para los barrios ricos y otro para los barrios pobres. En algunos, puerta a puerta, y en otros, las campanas. Resta preguntarse cuál es el origen de esa diferencia ¿Los ciudadanos y ciudadanas de la Ciudad no merecen un servicio que resuelva sus problemas igual para todos y todas?

Un último punto a tener en cuenta es que durante el año en curso  vence el contrato por el cual las doce Cooperativas de Recicladores Urbanos tienen asignadas sus zonas de trabajo y garantizados los derechos por los cuales han peleado durante mucho tiempo. El Ministerio de Ambiente y Espacio Público deberá llamar a una nueva licitación para cubrir el servicio pero el presupuesto para que este circuito funcione tiene asignados unos 125 millones de pesos menos que el año pasado. Llama la atención semejante disminución presupuestaria y alerta sobre una potencial intención de apostar al fracaso del servicio cooperativo para justificar la recontratación a los privados que históricamente se desempeñaron en el “negocio de la basura”.