Ambiente

Algo hicimos cuando nadie había hecho nada en la cuenca del Matanza Riachuelo

22 abril, 2016

Por Antolín Magallanes (Ex Director de Relaciones Institucionales de ACUMAR)

Lo pasado pisadoAntolín

La causa judicial por la recuperación del Riachuelo se inició en julio de 2004, cuando un grupo de vecinos de Villa Inflamable encabezados por Beatriz Silvia Mendoza presentaron ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, una demanda reclamando la recomposición del medio ambiente y la creación de un fondo para financiar el saneamiento de la cuenca. En la denuncia responsabilizaban de daños y perjuicios al Estado nacional,  a la provincia de Buenos Aires, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a 44 empresas aledañas por volcar directamente al río sus residuos peligrosos sin tratamiento previo y sin ninguna previsión que minimizara los riesgos de su actividad productiva.

Dos años más tarde, el 28 de agosto de 2006, bajo el gobierno de Néstor Kirchner, el Estado nacional creó, mediante la Ley Nº 26.168, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR)  a la que suscribieron la Provincia y la Ciudad. Dos años más tarde, el 8 de julio de 2008, la Corte dictaba su histórico fallo en la causa por la recuperación del Riachuelo. A casi ocho años de esa fecha y frente al reciente cambio de gobierno bien vale una reflexión sobre lo actuado.

El fortalecimiento de ACUMAR

El fallo logró muchas cosas. La más importante en términos institucionales ha sido el fortalecimiento de la ACUMAR: contar con un organismo integrado por todas las jurisdicciones que tienen injerencia en la cuenca no es menor; con sus dificultades, con sus complejidades, con sus imperfecciones, con sus avances y retrocesos ha demostrado que es un organismo fuerte, que funciona y que resuelve.

En estos siete años podríamos identificar tres etapas por las que ha atravesado la ACUMAR. Una primera etapa signada por lo jurídico, las leyes de conformación del organismo, su normativa, su área de injerencia.

Una segunda etapa de diagnóstico, de relevamiento, de “ponerse de pie” y plantearse las obras. En esa etapa podemos inscribir el Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA), una pieza clave elaborada pormás de doscientos técnicos y especialistas, una herramienta de consenso que definió las grandes líneas de acción de la política pública a seguir y que hoy está siendo revisado para ser actualizado y corregido, luego de haber transitado el ensayo y el error de la primera vez.

Y una tercera etapa marcada principalmente por la gestión, por el hacer, por poder mostrarque ya no caben dudas, que más allá de las promesas incumplidas del pasado, de los oportunistas y los mil días, la recuperación de la cuenca Matanza-Riachuelo es una realidad que se hace evidente y no puede ser negada: miles de famili

as relocalizadas, construcción de ecopuntos para el tratamiento diferenciado de residuos sólidos urbanos, unidades sanitarias de atención primaria de la salud con equipamiento de altísima tecnología, limpieza de márgenes y espejo de agua, control industrial sobre más de 1300 establecimientos declarados agentes contaminantes de los que hasta la creación de ACUMAR no se tenía ningún tipo de registro y a los que ahora se controla, fiscaliza y acompaña a reconvertirse; creación y ejecución del camino de la ribera, obras de cloacas y agua potable. En esa tercera etapa se ubica además el accionar de un juez sospechado, al que la Corte, en su rápido accionar, separó de la causa e investiga.

Siete años pueden parecer poco, comparados con los más de doscientos años de la historia de contaminación de este río, pero se ha hecho mucho y falta aún más, sería interesante para todos aquellos y aquellas que nos viven comparando con el primer mundo que investiguen lo que tardaron en recuperar al Támesis , al Rhin, al Sena y al mismo Ganges  o al Tie te del Brasil. También sería bueno que sepan todas las consultas en la Argentina y de otros países que recibe ACUMAR, para asesorar en estos temas.  Pero aún falta mucho, falta acercar a la comunidad a su río, que de a poco vayamos demostrando que acercarse a él es positivo, que sigamos profundizando en la educación socioambiental de los más jóvenes, garantes indiscutibles de este proceso, que la participación y el involucramiento de los distintos actores crezca y se multiplique, para que el proceso se sostenga y avance.

La ACUMAR es el brazo ejecutor del Estado (la Nación, la provincia, la Ciudad y los 14 municipios que integran la cuenca), es presencia donde la ausencia gobernó por décadas, empieza a ser de a poco una institución modelo en muchísimos aspectos de lo que significa tomar el medio ambiente en su integralidad, en su complejidad, en la necesidad constante de llegar a acuerdos y consensos para que las cosas avancen. Es novedosa también porque existen ONG que conforman un cuerpo colegiado, coordinado por la Defensoría del Pueblo de la Nación, que da seguimiento a las acciones y mantiene una permanente interacción con la comunidad.

La recuperación del Riachuelo avanzó porque la Corte Suprema custodió que así se cumpla, pero también y por sobre todas las cosas, avanzó porque hubo un proyecto nacional que trabajó incansablemente porque creyó en la importancia y la urgencia de mejorar la calidad de vida de los millones de personas que habitan en esa cuenca, muchas de ellas históricamente postergadas.

Pudieron saber que había un Estado presente que se esforzaba para que sus derechos se cumplieran y se ampliaran, derechos a una vivienda digna, al acceso a la salud, a la educación, a una calidad de vida sana. Ya no es una locura pensar en una cuenca saneada y sustentable. La recuperación del Riachuelo se presentó como una metáfora de la recuperación del país de la que fuimos parte, porque históricamente ha sido el reflejo de lo que pasaba en la Argentina. El gobierno nacional fue el actor principal de este proceso. La presidenta lo tomó como un tema de agenda, no en vano ha figurado siempre en los discursos de apertura legislativa hechos en el Congreso Nacional para explicarnos que la recuperación del Riachuelo venía “en serio y a full”.

51dd35e811ac6_380x278Lo que verán de ahora en más

A quienes sigan haciendo un seguimiento de la recuperación de la cuenca, les dejamos un legado importante y en acción que esperemos sea un piso muy alto del cual arrancar con la nueva impronta de la nueva gestión.

El polo petroquímico de Dock Sud, ya no podrá ser nombrado de esa forma, porque ya han sido relocalizadas, las 12 empresas químicas que allí estaban, solo queda una, intimada a ser sacada de dicho lugar, lo que significa un avance muy importante y altamente significativo.

Hay obras que serán muy visibles, y que no solo cumplirán con la función para la cual han sido pensadas, sino que además levantarán el ánimo y la esperanza de la población al verse concretadas. Una de ellas es el Transbordador Nicolás Avellaneda, obra que se encuentra en sus finales y que el nuevo gobierno tendrá que cortar las celestes y blancas cintas de la inauguración.

También podrán ver como se consolida la recuperación de todos los márgenes del curso principal del río, y verán ya finalizado, cuando el nuevo intendente de Lanús, inauguré otra obra casi finalizada, que implica los últimos 200 metros de vialidad, que permitirán unir el Dock Sud, con el camino de Cintura.

Podrán apreciar en el primer semestre de este año, la inauguración de la sede de la Universidad de Avellaneda, donde se desarrollara la carrera de Ciencias Ambientales, allí junto al río, a pasos del Puente Bosh y frente a la mitad que queda del lado de la Ciudad de la Villa 26. Asentamiento que será mudado en esas épocas.

También le queda al próximo gobierno un mapa previsible y acordado para terminar con la relocalización de las 1354 familias que quedan por mudar en la Villa 21-24.

Un espejo de agua mucho más limpio es algo que seguro servirá para poder cotejar los avances de la limpieza en el río, para muchos esto fue solo maquillaje, pero sabemos lo que costo conseguirlo y es importante que no solo se cuide, sino que además mejore.

En Lanús también se está muy cerca de inaugurar 174 viviendas, para mudar a las familias de Villa Jardín, lo que cubre una demanda importante, no solo para dichas familias, sino para el ordenamiento vial del territorio, esto permitirá ampliar a doble mano el camino de la ribera en la zona de Lanús que aún no se había podido realizar.

Dos plantas de tratamiento de efluentes cloacales, también se encuentran en estado de avance, una conocida como ACUBA, la cual proporcionara una solución a los efluentes industriales vinculados a las curtiembres de Lanús y la otra planta es la del barrio de Villa Fiorito que también sumará una importante solución al tema cloacal.

Pero lo que seguramente verán, después de las interminables negociaciones, es el colector margen izquierdo, una obra de gran magnitud, solo comparable a la obra sanitaria de la cual fue pionera la Ciudad de Buenos Aires a principios del siglo xx. Está obra se complementa con las que se están realizando en ACUBA (planta de tratamiento de curtimbres, en Lanús) junto a otros colectores que llevaran líquidos cloacales e industriales a la Planta Bicentenario de Berazategui, la cual se encuentra en funcionamiento, dese hace dos años, vertiendo ya aguas tratadas por primeras vez al Río de La Plata.

Una obra que da por finalizado el impacto de los líquidos cloacales del sur de la ciudad, evitando  que estos impacten en el curso de agua, también a través de otra importante, planta de tratamiento que tendrá las mismas benéficas funciones, que las de la Planta Bicentenario. Está obra que conlleva una inversión de 850 millones de dólares, significa sacar el 70 al 80 por ciento de la contaminación cloacal del Matanza – Riachuelo.

La dimensión de está obra que llevara alrededor de cuatro años de ejecución, no solo recupera la calidad de agua del Matanza Riachuelo, sino la del Río de la Plata.

También puede pensarse que ese tiempo de ejecución es el máximo tolerable para terminar de poner en caja a todas las industrias de la cuenca y las demás obras complementarias.

A modo de conclusión

Como se podrá apreciar el camino está bastante avanzado, se han podido superar muchos escollos, pero otros aún no, como la demora en algunas relocalizaciones de vecinos o el traslado del Mercado de Liniers, el cual debe ser sacado del lugar de manera urgente, ya que es uno de los grandes contaminadores, que casualmente, jamás ninguna ONG denuncia, ni ningún cronista sensible se hace cargo de él a la hora de plantear demoras, un caso extraño y paradigmático de las hipocresías reinantes en el tema.

A raíz de esto también será interesante ver el comportamiento del poder “independiente” de algunas ONG, siempre prestas a castigar a la administración del estado nacional y a obviar el poder económico. Ya vimos como controlaron al estado y por otro lado el Poder judicial, hizo retrasar en mucho lo avanzado (caso Armella). Será interesante ver, si estás persisten en sus posiciones, si ocupan nuevamente el lugar que tuvieron en los noventa, sin son portadoras de un discurso subsidiario porque recibirán importantes aportes del estado, y si este se retirara de la escena pública dejándoles el lugar. Son todas cosas a tener en cuenta.

También estará presente un importante desafío para el poder judicial, en la iniciación de este último tramo, y como interpretará los cambios políticos.

Pero lo que es muy importante, es que esta cuenca, más allá de todas las acciones emprendidas por ACUMAR, se está recuperando al ritmo de recuperación que tuvo el país.

Fue aquí donde los grados de pobreza y desocupación se hicieron visibles en su faz más inhumana en las sucesivas crisis incluyendo la del 2001. Desde el 2003 en adelante, la cuenca recupero sus niveles laborales, mejoró sus estándares de vida, o no es un ejemplo de esto que 2 millones de personas se conectaran al agua potable. Pero también hay otros indicadores vinculados a la educación y la salud que deben ser tenidos en cuenta, en salud, solo desde ACUMAR, se crearon doce unidades sanitarias y un hospital Regional, en la cuenca media. En educación seguramente será el futuro el que nos muestre la incidencia que tendrán, la creación de las universidades creadas en el conurbano, y que tienen incidencia sobre las mejoras de la cuenca. Es cierto que hay un plan para el Matanza Riachuelo, es cierto que está ACUMAR, pero hay que decirlo clarito, este se recupera porque el país se recuperó. Un plan de saneamiento sin proyecto de país es inviable!