Desarrollo

La deuda silenciosa

11 abril, 2016

Mucho se ha hablado en las últimas semanas de la deuda que nuestro país posee a raíz del conflicto con los fondos buitre. Sin embargo, poco se habla de una deuda que a los porteños nos es incluso más cercana: la deuda externa de la Ciudad de Buenos Aires.

A contramano de la política de desendeudamiento que llevaron adelante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, en la Ciudad el gobierno porteño viene impulsando el proceso contrario: se tomó cada vez más deuda a través de la emisión de bonos o acordando créditos con diferentes organismos internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo. ¿De qué se trata esta deuda? ¿Cómo nos afectará a los porteños?

Deuda BA nivel presupuestario, la Ciudad de Buenos Aires tiene una gran autonomía financiera, dado que casi un 90% de sus recursos provienen de su propia recaudación. Además, es el segundo distrito con mayor presupuesto de todo el país. Sin embargo y a pesar de la importante capacidad de recaudación, desde 1994 a la fecha, la Ciudad sufrió dos fuertes ciclos de endeudamiento: el primero se dio durante el menemismo y el segundo comenzó en 2007 con la gestión de Mauricio Macri.

En diciembre de 2007, cuando Macri asumió como Jefe de Gobierno porteño, la Ciudad de Buenos Aires tenía una deuda de 500 millones de dólares. Con el inicio de la gestión del PRO, se inició un fuerte proceso de endeudamiento cuyo resultado es que hoy la deuda de la Ciudad asciende a 2363 millones de dólares y representa casi un 40% del presupuesto 2016.

Sin embargo, a priori endeudarse no siempre es malo. Muchos gobiernos toman deuda para encarar obras de infraestructura importantes. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, la Inversión Real Directa, que está relacionada con los gastos de este tipo, representa un promedio del 16% del presupuesto total. Este porcentaje es similar al de los años 2005 o 2006 (antes de que asumiera Macri), es decir que el endeudamiento no significó el shock de inversión correspondiente al incremento de la deuda en la Ciudad.

Por otro lado, es importante considerar que la deuda contraída está mayormente en dólares. La devaluación del peso que forzó el gobierno nacional en diciembre agrava los efectos de haber acumulado deuda en dólares, ya que la Ciudad necesitará más pesos que en años anteriores para pagar cada dólar de deuda. Sumado a ello, si se tiene en cuenta la caída de la actividad económica que ya se empieza a sentir en todo el país, en una Ciudad que obtiene más del 60% de los recursos mediante el Impuesto a los Ingresos Brutos, es imposible pensar que la recaudación anual de la Ciudad no se vea afectada. ¿De dónde se van a sacar esos pesos entonces? ¿Seguirán desfinanciando y subejecutando áreas clave como educación, vivienda o infraestructura?

En síntesis, aunque no la veamos ni escuchemos de ella a diario en los medios de comunicación, la deuda está y crece cada vez más, por lo que no sería de extrañar que en los próximos presupuestos de la Ciudad, la política de endeudamiento macrista termine hiriendo sensiblemente a otras áreas claves que afectan la calidad de vida de todos los porteños.